Quienes conocen de cerca la trayectoria del Indio aseguran que Virginia fue mucho más que una esposa. Siempre estuvo presente, acompañándolo tanto en los momentos de gloria como en las etapas más complejas de su vida personal.
A diferencia de otras figuras populares, Solari siempre eligió proteger a los suyos de la exposición pública. Por eso, las pocas imágenes que trascendieron junto a Virginia adquirieron un valor especial para sus seguidores.
La pareja también formó una familia junto a Bruno Solari, nacido a finales del año 2000. Fiel a su estilo reservado, el cantante evitó durante años cualquier exhibición mediática de su hijo.
En tiempos donde las redes sociales convierten la intimidad en espectáculo, el Indio eligió el camino contrario: preservar su hogar y mantener a su familia lejos de la atención pública.
Por eso, cada fotografía compartida junto a Bruno o Virginia despertaba una enorme repercusión entre los fanáticos, que descubrían una faceta completamente distinta del músico.
Aunque siempre fue extremadamente reservado, hubo momentos en los que el propio Solari dejó al descubierto sus sentimientos.
Uno de los más recordados ocurrió cuando decidió dedicarle unas palabras públicas a Virginia al cumplirse cuarenta años desde que se conocieron.
"Nos conocimos promediando el verano del año '81", escribió.
En aquel mensaje reveló además que la canción "Me quedo contigo", de Los Chunguitos, era la que mejor representaba lo que sentía por ella.
La publicación emocionó profundamente a sus seguidores porque mostró una faceta poco conocida del artista: la del hombre enamorado que encontraba en su familia el verdadero refugio frente a la inmensidad de su fama.
Antes de convertirse en una leyenda del rock nacional, el Indio fue hijo de José Solari y Celina "Chicha" Choy. Su familia se trasladó desde Paraná hacia La Plata durante su infancia, ciudad que terminó moldeando gran parte de su identidad artística y cultural.
Con el paso de los años, construyó una carrera extraordinaria que lo transformó en una de las figuras más influyentes de la música argentina. Sin embargo, puertas adentro, su mundo parecía mucho más simple.
Lejos de los escenarios multitudinarios, de las multitudes y del fenómeno cultural que generó durante décadas, encontraba felicidad en los vínculos más cercanos: Virginia, Bruno y la tranquilidad de su hogar.
Quizás por eso, para quienes siguieron su carrera durante años, la historia de Virginia Mones Ruiz representa mucho más que un romance. Es la prueba de que detrás del mito existía un hombre que, pese a la fama, nunca dejó de valorar los afectos más simples y duraderos.
Porque mientras millones veían al ícono del rock, ella conocía al hombre que se escondía detrás de la leyenda.