Después de más de un mes viviendo exclusivamente para el Mundial, el capitán busca recuperar el tiempo que inevitablemente quedó postergado. Concentraciones, entrenamientos, viajes y partidos decisivos lo mantuvieron alejado de los suyos durante cuarenta días, con toda la atención puesta en el sueño de conquistar una nueva Copa del Mundo.
La situación cobra todavía más fuerza por el momento que atraviesa Jorge Messi. El padre del capitán sufrió una complicación médica antes del inicio del Mundial, recibió el alta y regresó a Rosario para continuar con su recuperación acompañado por su entorno más cercano.
Mientras Lionel defendía la camiseta argentina en Estados Unidos, la familia vivía con preocupación esa situación a la distancia.
Por eso, el regreso tendría un significado mucho más profundo que el de un simple viaje de regreso. No sería una cuestión deportiva, sino una decisión profundamente personal.
Al mismo tiempo, todo indica que no habrá una celebración oficial junto al plantel argentino. Tras la final, los futbolistas comenzaron a dispersarse hacia distintos destinos y varios continuarán viaje directamente desde Estados Unidos, por lo que un recibimiento masivo perdió fuerza con el correr de las horas.
Más allá de la derrota frente a España, los hinchas despidieron al equipo con orgullo, especialmente a Messi, sabiendo que ese partido podría haber sido el último del capitán en una Copa del Mundo.
Durante más de dos décadas, Lionel Messi cargó sobre sus hombros las ilusiones de millones de argentinos. Fue campeón de América, levantó la Copa del Mundo en Qatar y volvió a liderar a la Selección hasta una nueva final.
Ahora, lejos de los estadios y de los flashes, su prioridad sería otra: volver a Rosario para abrazar a su papá y acompañar a su familia.