Si bien este tipo de conversaciones suelen ser privadas, el jefe optó por hablar con la joven en la oficina delante de todos en vez de hacerlo en su despacho. Fue en ese momento cuando parte del equipo del departamento escuchó su conversación. La chica “estaba llorando, agarró sus cosas y se fue corriendo de la oficina”, continuó el relato.
Por su parte, varias de las personas que fueron testigos de este maltrato sintieron tanta indignación que decidieron presentar su renuncia. Primero fue un hombre que le mandó un mail a sus colegas para despedirse. El mensaje inesperadamente desencadenó una ola de renuncias de otros empleados que se vieron indignados por la actitud del jefe.
De todas maneras, vale aclarar que los empleados ya venían enojados con la empresa por sus otras medidas, como por ejemplo recortes en los sueldos. Además de no pagar los bonos prometidos de fin de año. Por su parte, tras la renuncia masiva, el jefe en cuestión, fue sancionado por sus superiores y podría perder su trabajo.