"Experimenté confusión mental, despersonalización y estaba en un estado de ensoñación. Me desperté y no podía mantenerme despierta. Dormí la mayor parte del día, más de 19 horas, y esto duró 10 días", relató Bella, recordando su primera crisis.
A pesar de las dificultades, Bella intenta aferrarse a una vida normal. Sin embargo, sus episodios de sueño son desencadenados por factores como el consumo de alcohol, el estrés y las fluctuaciones hormonales. La joven ha enfrentado años de consultas médicas y pruebas exhaustivas antes de que los médicos finalmente llegaran a un diagnóstico claro: síndrome de Kleine-Levin.
Bella, con determinación y valentía, sigue adelante a pesar de las adversidades. Su historia arroja luz sobre los desafíos que enfrentan las personas que luchan contra enfermedades raras y poco comprendidas. Mientras la ciencia trabaja incansablemente para entender mejor el SKL, Bella Andreou se mantiene firme, enfrentando cada día con una valentía que inspira a todos los que tienen el privilegio de conocerla.