En ese lugar hay hierbas frescas y de gran calidad, ideales para el pastoreo de los vacunos, pero para llegar se debe emprender una larga marcha que incluye atravesar el paso llamado Klausen, ubicado casi a 2000 metros sobre el nivel del mar.
Como algunos animales sufren lesiones en algún momento de su excursión a las alturas, o no se encuentran en condiciones, se les dificulta mucho bajar por sus propios medios, es que debe recurrirse a la asistencia aérea.
Más allá del espectáculo formidable de ver a las vacas surcando el firmamento, cada año son miles las personas que se reúnen en la región de Urner Boden para ver la llegada de un millar de cabezas de ganado de diversos rebaños que descienden de la montaña cuando está cerca de finalizar el verano europeo.