Un testigo clave aportó los primeros datos sobre el vehículo involucrado y permitió que se activara un importante operativo policial. A partir de las cámaras de seguridad, los investigadores reconstruyeron cada movimiento de la camioneta hasta llegar a la ciudad de Fernández.
La secuencia que descubrieron provocó todavía más indignación. Según los investigadores, tras el choque fatal Ferreyra condujo varios kilómetros hasta su casa, guardó la Amarok en el garaje y se preparaba para dormir como si nada hubiera ocurrido.
Cerca de las 11.30 de la mañana, numerosos móviles policiales rodearon una vivienda del barrio Bicentenario. Al advertir la presencia de los uniformados, el sospechoso salió al exterior y fue inmediatamente detenido por orden judicial.
Uno de los datos más impactantes surgió minutos después. La prueba de alcoholemia practicada al acusado arrojó 1,58 gramos de alcohol por litro de sangre, pese a que el examen fue realizado aproximadamente tres horas después del siniestro.
La fiscal Belkis Alderete dispuso la intervención de Criminalística, la División Homicidios y Delitos Complejos, personal médico policial y efectivos de distintas dependencias para avanzar en la causa. El cuerpo de Mariana fue trasladado a la Morgue Judicial para las pericias correspondientes.
Pero el caso sumó otro elemento explosivo. Ferreyra no era un desconocido para las autoridades. Fuentes judiciales señalaron que tiempo atrás había sido mencionado en una causa relacionada con un grave episodio de violencia, donde presuntamente se investigó una privación ilegítima de la libertad y agresiones cometidas dentro de una camioneta.
Incluso, según trascendió, el vehículo involucrado en aquel expediente sería el mismo que ahora quedó secuestrado en la investigación por la muerte de Mariana.
Los investigadores también lograron reconstruir las horas previas al choque. Determinaron que el futbolista había pasado la noche en un boliche de la ciudad, donde consumió bebidas alcohólicas y compartió distintos momentos en sus redes sociales.
Hoy, mientras la Justicia intenta establecer todas las responsabilidades penales, una familia atraviesa el dolor más difícil. Mariana había salido de su casa para trabajar. Nunca llegó a destino. Su muerte generó una ola de conmoción en toda la provincia y un pedido unánime para que el caso no quede impune.
"Queremos justicia", es el reclamo que se repite entre familiares, amigos y vecinos, todavía golpeados por una tragedia que transformó una mañana común en una de las jornadas más dolorosas de los últimos tiempos.