El crecimiento fue acompañado por una expansión de sus objetivos. Ya no se trataba solamente de comercializar una entrada o generar una experiencia para un hincha: la apuesta empezó a estar puesta en transformar al deporte en una plataforma de comunicación para las marcas.
En ese proceso apareció FXT, una estructura desde la cual comenzó a trabajar sobre un mercado más amplio, que incluye publicidad en estadios, comercialización de espacios, patrocinios, producción audiovisual y eventos.
El cambio de rumbo también tuvo que ver con una mirada que Bisignano fue desarrollando a partir de sus años dentro de la industria: el deporte no es solamente competencia y entretenimiento, sino también un enorme espacio para conectar marcas, público y experiencias.
Mientras atravesaba sus momentos más complejos, esa idea siguió creciendo. Los conflictos comerciales que tuvo durante distintas etapas de su carrera también forman parte de su recorrido. Algunas diferencias terminaron judicializadas, hubo expedientes en los que se alcanzaron acuerdos y otros procesos que continuaron su curso.
Para Bisignano, sin embargo, esos episodios no representan el final de una historia sino parte de un proceso que lo llevó a replantearse su manera de hacer negocios.
La posibilidad de reconstruirse después de una etapa difícil terminó convirtiéndose en uno de los motores de su nueva etapa empresarial.
Hoy, su mirada está puesta en un mercado mucho más amplio. Publicidad, marketing, entretenimiento, eventos y experiencias deportivas aparecen como los pilares de un proyecto que busca aprovechar algo que el fútbol argentino tiene de sobra: pasión y audiencia.
Con los contactos construidos durante años y el conocimiento adquirido dentro del ambiente, Bisignano apuesta ahora a consolidar una estructura capaz de unir el mundo del deporte con las necesidades comerciales de las grandes marcas.
La propuesta, según sostiene el empresario, apunta a cambiar la manera tradicional de entender la publicidad deportiva: no solamente como una marca colocada en una camiseta o un cartel dentro de un estadio, sino como una experiencia capaz de generar un vínculo directo con el público.
Y ahí aparece el verdadero desafío de esta nueva etapa: tras atravesar momentos que pusieron a prueba su carrera, Julián eligió volver a empezar y apostar por una idea en la que está convencido: que el deporte todavía tiene mucho por ofrecer como plataforma de negocios.