El cuerpo de Ledesma estaba sobre su cama, boca arriba y con una sábana con alrededor del cuello y con dos nudos, y los investigadores estiman que llevaba muerta de 5 o 6 horas antes.
La joven asesinada además presentaba algunos signos de defensa en sus brazos, según detallaron las fuentes.
El fiscal de la Unidad de Violencia de Género, Pedro Ibáñez, ordenó una serie de medidas y pericias, entre ellas, las realización de la autopsia, prevista para hoy.
Según las fuentes, los peritos podrían analizar también una serie de rastros hallados en el colchón donde, de acuerdo a la especulación de los peritos, el supuesto asesino se subió para colocarse arriba de Carolina.
También se preservaron las manos de la víctima, para analizar eventuales rastros genéticos que hayan quedado bajo sus uñas, en caso de que haya intentado defenderse y rasguñado a su atacante.
La investigación judicial estima como principal hipótesis un posible femicidio, ya que Carolina vivía en un contexto de violencia de género, según los primeros testimonios recogidos por amigos y familiares que aducen a peleas por parte de ambos.
Incluso hay denuncias cruzadas de ambos de meses anteriores, en donde, por un lado, la joven lo denunció por amenazas y hostigamiento, ya que él no aceptaba que la relación había terminado; y por el otro él, la acusó por lesiones y amenazas.