Corinna Smith, una mujer inglesa de 59 años, fue declarada culpable de asesinar a su esposo mientras dormía en su casa de Wirral, Cheshire, Inglaterra, de una manera pocas veces vista: le volcó caramelo, es decir agua hirviendo con azúcar. Según trascendió, acumulaba varios días de bronca y decidió descargarla de la peor manera.
