“Las chicas que nos llaman se sienten más seguras porque en su mayoría tuvieron malas experiencia con los varones”, cuenta Verónica. Ofrecen todo tipo de trabajos: remisería, transporte de mascotas y hasta el armado de los muebles después de la mudanza.
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Muchas de las que integran la Red venían de trabajar en el ámbito del transporte. Eran remiseras, fleteras o se dedicaban a hacer otros traslados. Varias venían de ser discriminadas simplemente por ser mujeres, por querer trabajar en un espacio lleno de hombres. Por eso ahora se esfuerzan por trabajar entre mujeres, para mujeres e identidades disidentes, para que nadie tenga que volver a sentirse discriminado por ser quién es.
Verónica cuenta que ella se dedica a esto hace 15 años y que la mayoría de las integrantes de la red también habían tenido trabajos similares antes. “Durante esos años me encontré con todo tipo de gente: está el baboso, el maleducado, el machista que te manda a la cocina. Yo siempre les paré el carro porque al machismo lo vencemos entre todes”.
Las integrantes de la red se reflejan en Rosita la Remachadora; la del pañuelo rojo con lunares blancos y el enterito de jean, la que muestra que es mujer, obrera y que, al igual que cualquier hombre, tiene músculos y ganas de trabajar.
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