El caso de la empresaria, pasó del humor al odio desde Uruguay y Argentina. Según la declaración de la diseñadora, desde el Ministerio de Salud no quisieron realizarle el test del coronavirus cuando arribó y al no presentar síntomas, decidió seguir con su vida social tal como lo tenía planeado.
De hecho, desde El Observador le consultaron por qué no realizó la cuarentena recomendada, respondió enojada: “Qué divague. Además, ¿sabés cuánta gente venía en ese avión?”
En el caso de Uruguay ante la violación de la cuarentena, en el artículo 224 del Código Penal, se prevé una pena de entre 2 y 24 meses de prisión a quienes “mediante violación a las disposiciones sanitarias dictadas y publicadas por la autoridad competente para impedir la introducción o propagación en el territorio nacional de enfermedades epidémicas o contagiosas de cualquier naturaleza, causare daño a la salud humana o animal”. Y si se provocara un “grave perjuicio a la economía nacional”. Será interpretado como circunstancia agravante especial.