El 7 de octubre de 2023, Hamas violó, torturó, masacró, secuestró, incineró y asesinó a cientos de mujeres, niños, ancianos y varones de distintas religiones y nacionalidades de una forma sistemática y planificada.
A 5 meses de la masacre perpetrada por el grupo terrorista Hamas en Israel todavía hay 134 personas secuestradas, 14 de ellas mujeres. Un grupo de mujeres de todo América Latina escribió una dura carta abierta. Piden "construir feminismos genuinos, sin discriminación"

El 7 de octubre de 2023, Hamas violó, torturó, masacró, secuestró, incineró y asesinó a cientos de mujeres, niños, ancianos y varones de distintas religiones y nacionalidades de una forma sistemática y planificada.
El ataque terrorista a Israel incluyó cientos de femicidios e infanticidios. Estas escenas fueron filmadas y compartidas por los propios perpetradores bajo la premisa de que no habría consecuencias…
Los feminismos (en plural) asumen las luchas (en plural) de las mujeres como colectivo. Son espacios que se construyen entre las diferencias, para alojarnos a todas en la lucha contra todas las formas de violencia.
Durante años, cada vez que fue necesario, nos miramos a los ojos entre nosotras y confiamos en que estábamos juntas: gritamos, marchamos, escribimos, posteamos, visibilizamos, sensibilizamos, promovimos, construimos, activamos, impulsamos y acompañamos, porque “Yo te creo hermana”.
Pero desde el 7 de octubre, a todas las mujeres que aportamos a esta carta abierta nos tocó ser testigo de un silencio abrumador:
Somos más de 150 mujeres de 12 países, judías y no judías, personas que fuimos testigos del silencio, vacilación o parálisis de muchas personas y organizaciones. ¿Cuánto más hacía falta ver para que nuestras polleras no parecieran cortas?
Meses de escuchar cómo se justificaba la violación y secuestro, porque pronunciarse “depende del contexto”. ¿No habíamos acordado ya que ir a bailar o caminar solas no justifica ninguna agresión?
Sentimos desamparo y desaliento frente a un claro antisemitismo imbrincado en organizaciones y personas. Nos dejaron claro que el tema no era una guerra que ni siquiera había comenzado, sino que ya se habían sacado las conclusiones de antemano: nuestras hermanas violadas, secuestradas, torturadas y asesinadas son las “malas víctimas” de esta historia.
Sentimos un gran dolor y miedo, mucho miedo de salir a la calle, porque el odio sigue vigente y se desliza entre marchas de gente desinformada que solo repite consignas vacías cuando lo correcto hubiera sido empatizar desde el primer momento y decir a tiempo “Ni Una Menos”.
En cambio, algunas personas y organizaciones nos dijeron “Alcen su propia voz”, “porque es SU voz y no la NUESTRA”. No solo nos mostraron su silencio, también nos quisieron mandar de nuevo al gueto: nos bloquearon de sus redes por pedir ayuda, nos cancelaron por suplicar apoyo, nos echaron de los grupos de WhatsAapp que habíamos creado para cuidarnos entre todas, a todas, mientras también nos atacaban en las calles y en las universidades. Tampoco fue seguro ocupar nuestro camión en la Marcha del Orgullo... Si tocan a una, ¿nos tocan a todas?
A pesar de todas las estrategias nacionales e internacionales de prevención de las violencias, volvimos a ser testigos del silencio y la indiferencia.
Todo eso frente a una realidad devastadora donde gobiernos, organizaciones y personas se permiten afirmar públicamente que la comunidad judía puede ser borrada de la faz de la tierra.
La potencia del odio frente a la inmóvil marea de personas que eligen callar nos acompaña desde ese día. Mientras se está delineando un mundo donde la voz de los feminismos se desvanece y corrompe y nosotras ya sabemos a dónde lleva eso.
El día que nos sentimos solas, algo extraordinario pasó: ahora sabemos que no estamos solas. Cada una de las vacilaciones o negaciones lacerantes nos acercó, logramos reunirnos, reflexionar y construir esta voz colectiva de personas judías y no judías que le decimos:
El terrorismo no va a cambiar nuestro compromiso con la igualdad y la no violencia. Vamos a seguir estando, aportando y construyendo la sociedad que deseamos: la del Nunca Más, la del Ni Una Menos, ahora y siempre.
A casi 5 meses de la masacre, todavía hay 134 personas secuestradas, 14 de ellas mujeres que siguen siendo violadas una y otra vez por esos varones, terroristas de Hamás, que te quieren decir a vos, nos quieren decir a todas, cómo vestirnos o a quién amar.
Si el terrorismo tuvo tu silencio, tu vacilación o tu indiferencia, podés decir “Hasta acá”, porque nunca es tarde. La solidaridad entre todas las mujeres, la sororidad, sigue siendo indispensable, para que este mundo no se termine de convertir en la peor pesadilla.
Hoy sabemos que nos tenemos, que el sufrimiento que nos atraviesa es el mismo y desde cada uno de nuestros lugares alzamos nuestra voz.
De cara al 8 de marzo y para que no te arrastren las personas que sí eligieron mirar para otro lado, te invitamos a construir feminismos genuinos, sin discriminación. Ahora que sí nos ves, ¿nos acompañás?
El silencio termina ahora. Ni una menos, ni un día más.
(*)
Este texto fue producido a partir de más de 150 testimonios de distintas mujeres de 12 países (Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Guatemala, Israel, México, Panamá, Uruguay y Venezuela) que compartieron sus reflexiones bajo la consigna “El día que nos sentimos solas” de cara al Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).