Según activistas, la mayoría de los canes que mueren en este festival son animales callejeros o robados. Las condiciones de higiene en la que los animales son transportados, sacrificados y cocinados también han sido blanco de críticas, ya que se han difundido videos y fotografías en la que se ven a los canes hacinados, con enfermedades y en pésimo estado.
“Muchos de los animales del mercado están enfermos, envenenados y moribundos. Ellos sufren de condiciones horrendas durante viajes de larga distancia entre provincias, atravesando muchos días sin comida y agua, y pueden portar enfermedades contagiosas”, asegura Paul Fong, político estadounidense.
En una declaración del 2014, ante las críticas nacionales e internacionales, el gobierno de Yulin se desmarcó del festival sin condenarlo. Según las autoridades este evento corresponde a las costumbres locales que no tienen mayor repercusión en la vida diaria de Yulin.
Se calcula que unos 10 millones de perros son consumidos como alimento en China. La preocupación por la venta y consumo de animales como perros, gatos o animales exóticos ha crecido luego de la pandemia que causó el coronavirus.