¿Por qué Coco quedó varado?
El Senasa advirtió que "en este caso no se cumplieron los requisitos sanitarios exigidos y disponibles en la página web oficial del Organismo, para la importación de perros y gatos, que se requieren para todos los ingresos desde cualquier país de origen", y recordó que el país de origen es el responsable de autorizar el embarque de los animales con la documentación sanitaria exigida por el país de destino.
El Senasa, para proteger la salud pública, exige "que los ingresos de perros y gatos se realicen conforme a los requisitos sanitarios vigentes, en especial aquellos referidos a rabia, que es una enfermedad que afecta a los humanos y puede causar la muerte", explicaron desde el organismo.
En el caso de "Coco", la condición de salud como la vacuna antirrábica, que además está vencida, no fueron avaladas por el servicio veterinario del país de origen (Hungría) con lo cual, la situación sanitaria de este animal es desconocida y por lo tanto corresponde su reexportación.
Voceros del Senasa reconocieron que "el perro no tiene la culpa, pero la ley dice que no puede entrar" por incumplir los requisitos sanitarios, y aseguraron que los controles son "muy estrictos en la frontera" en Argentina ya que "cuidamos mucho el estatus fito y zoosanitario del país" para evitar el ingreso de cualquier tipo de enfermedad.
"El perro no está con su dueño y está aislado, pero está atendido por la brigada canina en Ezeiza. Está tranquilo, alimentado e hidratado", dijo el vocero del Senasa en diálogo con Télam este mediodía.
También se indicó que estos hechos "no son muy frecuentes" y destacaron que "la responsabilidad primaria en este caso compete a su dueño y a la compañía aérea que lo trajo desde España a la Argentina, con escala en Colombia".
"Llama la atención que haya podido embarcar, porque (el dueño) sabía que la vacuna se vencería" antes de ingresar al país, indicaron desde el Senasa.
Descartan sacrificar a Coco
Matías, médico del Senasa, detalló que "no se donde salió que se lo iba a sacrificar, lo que se hace en estos casos es que vuelva a su lugar de origen pero la aerolínea que lo embarcó debería hacerse cargo de su bienestar. El perro estará junto a la guardia canina de la Aduana y se esperarán diez días para que no tenga ningún síntoma"
"Vencido ese período -continuó- se lo vacuna y se verifican sus condiciones de sanidad y control", advirtió.