Por eso, retomar algunas tradiciones o hábitos lejanos sobre cómo calefaccionar una casa a bajo costo se transforma en la opción obligatoria por necesidad.
Lo primero que se viene a la cabeza en relación al tema es la calefacción a leña. Tener un hogar (como se le llama a la boquilla donde se coloca la madera para que luego elimine el humo por la chimenea) es algo muy común y visto en series de la década del ‘50, en la que las familias se organizaban para ir a recoger los quebrachos y generar un buen stock en casa para poder calefaccionar toda la noche y no pasar frío.
La calefacción a leña sigue siendo una opción, aunque no la más utilizada. Y es que no todas las viviendas urbanas cuentan con esa infraestructura, además de que suele ser más un hábito de casas de campo u hogares grandes.
El costo de la leña también es elevado, pero siempre estará la opción de conseguirla de forma casera (respetando las políticas de sustentabilidad y cuidado del planeta de cada región contra la deforestación), o comprarla a precios más baratos de los que se verían reflejados en la boleta de luz a fin de mes.
Otra opción respecto a cómo calefaccionar una casa a bajo costo es utilizar radiadores. Estos generalmente están asociados a sistemas centrales que operan con diferentes elementos muy económicos. Algunos de los sistemas más comunes, son:
- Radiadores: Estos dispositivos que se instalan en los distintos ambientes de la casa, son elementos a través de los cuales pasa agua caliente y generan una convección natural dado que por su diseño el aire frío entra por abajo del elemento y sale por arriba caliente. En los últimos tiempos, modelos de radiadores con nuevos diseños y características han logrado que estos equipos no rompan con la armonía, decoración y el estilo del hogar.
Dentro del sistema de calefacción central, los radiadores se presentan como piezas clave. Hay que tener en cuenta que estén diseñados de manera tal que esté optimizada la propagación del calor.
En el caso de seleccionar esta opción, se recomienda colocarlos cerca de las ventanas o debajo de ellas.
Según el espacio disponible que haya en casa y la temperatura que se esté buscando alcanzar en cada caso, se podrá conseguir una colocación adecuada donde siempre será necesaria la participación de un técnico calificado experto en la tarea. Los pasos a seguir son determinar la cantidad de radiadores y la potencia con la que deberán operar.
- Termostato: Este pequeño equipo mide la temperatura dentro de la construcción y, en caso de ser diferente de la temperatura programada, da la orden de encender la caldera para producir calor.
Actualmente y con todos los avances en sistemas de calefacción tecnológicos que existen hay termostatos programables los cuales permiten que la caldera se mantenga en una temperatura inferior en los horarios que usted no se encuentra en la casa o de dia cuando la temperatura exterior es superior para bajar el consumo de energía y mejorar el confort.
- Caldera: Se trata de artefactos similares a un calefón pequeño pero que se diferencia por trabajar a altas temperaturas y por contar con un vaso de expansión y bomba recirculadora de agua.
Hay también equipos que permiten abastecer el agua caliente sanitaria de la casa. Al encenderse, la caldera del sistema de calefacción central circula agua caliente hacia los radiadores por lo cual si la caldera está en una sala de máquinas exterior, dentro de la casa no habrá ningún tipo de consumo de oxígeno, solo circulara agua y por eso se consideran sistemas limpios, seguros y confiables.
Todas estas opciones resultarán más económicas que las clásicas estufas de tiro balanceado o los aires acondicionados frío / calor. Y es que estos últimos deben estar encendidos todo el tiempo para lograr un verdadero cambio de la temperatura del ambiente y mantenerse igual.
La creatividad para el ahorro se vuelve un elemento vital a la hora de enfrentar los cambios económicos y el impacto que estos producen en la calidad de vida de las personas.