Ingredientes
Como se mencionó anteriormente, para elaborar cerveza artesanal solo es necesario contar con cuatro ingredientes. Aquí se detallarán las cantidades de los mismos que darán como resultado un volumen de quince litros de cerveza.
Lo primero que se necesita es contar con 30 litros de agua declorada. Es esencial que el agua que se vaya a utilizar no contenga clorina para asegurarse de que el sabor del producto final no sea artificial ni extraño.
Una de las maneras de eliminar este elemento es mediante la utilización de filtros de carbón activado, ya que a su vez permite que se mantengan otros minerales necesarios para la elaboración de la cerveza.
En segundo lugar, también se requieren 4,5 kilos de malta de cebada. Además se debe contar con 25 gramos de lúpulo y azúcar.
El último ingrediente que se necesita a la hora de preparar cerveza es un sobre de levadura para cerveza. Hay que tener en cuenta que no es igual este tipo de levadura de aquel de panadería.
Pasos para hacer cerveza artesanal
El primer paso para hacer cerveza artesanal consiste en macerar la malta de cebada colocándola por 90 minutos en una olla de agua a una temperatura entre 67 y 70 grados. Se calculan tres litros de agua por cada kilo de malta.
Es importante revolver el contenido de la olla para evitar la formación de grumos. El resultado de este primer paso consiste en un líquido denso con sabor dulce.
A este líquido posteriormente hay que hervirlo por sesenta minutos. Mientras tanto, debe incorporarse de a poco a la mezcla el lúpulo, que es el componente que da el sabor amargo y el aroma típicos de la cerveza.
Más tarde debe pasarse todo el contenido de la olla a un fermentador. Para ello, la temperatura del líquido debe ser la más baja posible. Una de las técnicas caseras más utilizadas para ello es introducir la olla en una batea con hielos.
A continuación se debe fermentar la mezcla, para lo cual se recomiendan envases como bidones de agua o conservadoras de playa. Allí mismo se le agrega la levadura que posteriormente transformará los azúcares de la mezcla inicial en alcohol.
En este punto, es importante tener en cuenta que hay que confeccionarle al recipiente contenedor una trampa de aire para que el mismo pueda salir pero no ingresar. A este efecto, en el caso de usar un bidón, suele colocarse en su pico un globo pinchado.
Además, hay que tener en cuenta que el recipiente en el que se fermenta debe ser colocado en un ambiente oscuro y a una temperatura cercana a los 19 grados. El proceso lleva aproximadamente diez días y, como resultado del mismo, se obtiene cerveza sin gas.
Una vez transcurridos los diez días, la cerveza debe pasarse a otro bidón. Este trasvasamiento tiene como objetivo deshacerse de la capa de levaduras formada en el fermentador y dejar reposar el líquido allí antes de embotellarlo.
Se trata de un proceso que lleva una semana y que se recomienda realizarlo en frío ya que esto tiene mejores resultados en la clarificación de la cerveza.
Finalmente, a la hora de embotellar, se debe utilizar el método de la carbonatación natural con azúcar. Se trata de una técnica que consiste en crear un almíbar que debe colocarse en el madurador previo al embotellamiento.
Para confeccionar el almíbar deben colocarse siete gramos de azúcar por litro de líquido. Debe colocarse una mínima cantidad de agua junto con el azúcar y dejar hervir la mezcla hasta que hierva.
Luego debe agregarse el almíbar a la cerveza mientras se la revuelve de manera suave y contínua. En este punto es importante evitar el contacto de la cerveza con el aire, ya que él mismo produce la oxidación del producto.
Finalmente, la cerveza se encuentra lista para ser colocada en botellas. Las mismas deben ser tapadas y se las debe dejar reposar por diez días. Pasado ese tiempo, debe abrirse alguna de ellas para asegurarse de que se les haya formado el gas. Si eso no ocurrió, hay que esperar unos días más.