El mensaje desde la parroquia no tardó en llegar. "Queridos amigos, lamento lo que sucedió anoche. Esta mañana hablé con el párroco y él me aconsejó que me pusiera en contacto con la policía. Lo hice y ahora estoy esperando información precisa", contestaron desde la iglesia.
"¿Acaso creen que todos somos tontos?", respondieron los padres indignados ante la acción del sacerdote.
El religioso, que hasta hace un par de años era el responsable de la sala de oración instalada dentro de un gran centro de para refugiados en Venecia, fue destituido de su cargo por decisión del obispo de Padua, Claudio Cipolla.