Según relató, su mujer es quien los lleva a terapia y se ocupa de todo lo necesario para su bienestar, por lo que su sueldo era el único ingreso del hogar.
"¿En qué lugar me van a tomar a mí con 50 años?"
En otro tramo de la entrevista, Carlos explicó que la crisis económica ya venía golpeando su bolsillo antes del cierre de Fate. “A veces yo no pagaba el alquiler y prefería darles de comer a mis hijos. Hoy, lamentablemente, no voy a poder pagar el alquiler y no les voy a poder dar nada a ellos”.
“Voy a cumplir 50 años, viejo, 50. ¿En qué lugar me van a tomar a mí con 50 años? Ya en ningún lugar. ¿Entendés? ¿Qué hago yo? ¿Qué le doy de comer a mis hijos?”, planteó el trabajador en la charla con Luis Novaresio.
En medio de los telegramas de despido que llegaban a los trabajadores de Fate, Carlos se presentó junto a sus compañeros, este miércoles, en la puerta de la planta. Allí manifestó su voluntad inquebrantable de trabajar: “Tengo dos manos y dos piernas para hacer lo que sea”, afirmó el hombre, que se define como un hombre de fe y un luchador que, a pesar de sentir que se le “derrumbó todo” de la noche a la mañana, está dispuesto a pelearla por su familia.