Cuando nació Chirimbote la prensa internacional los recibió tan bien que obligó a la editorial a tener una política más global. “Un poco más tarde fueron saliendo proyectos editoriales similares y además todo esto fue creciendo junto con un movimiento feminista en Argentina, Chile, España y muchos países más”, aclara el periodista y diseñador.
A pesar de este viento de cola, Azcurra dice que a medida que crecía ese movimiento que fue cambiando paradigmas también fue creciendo una reacción en contra. Sumado a ello, el proyecto apareció en un momento de caída de la industria editorial, algo que los hizo tambalear, aunque la ayuda de periodistas amigos y la resonancia que eso trajo a nivel nacional e internacional los ayudó a sostener la editorial.
“A algunos no les gustaba el discurso feminista para jóvenas, y el lenguaje inclusivo es algo que molesta mucho a mucha gente; hay librerías que directamente no querían saber nada con Chirimbote y otras que quedaban encantadas. Trabajamos mucho con el fútbol femenino profesional y varios varones se enojaron muchísimo porque lo criticaban completamente. Por suerte, siempre hay una o varias mujeres al frente de algunas librerías que se copan con el mensaje porque lo viven en carne propia con hijas o sobrinas o desde su historia, cuando solamente podían consumir libros de princesas. Siempre surgió alguien que nos abrió puertas”. “A algunos no les gustaba el discurso feminista para jóvenas, y el lenguaje inclusivo es algo que molesta mucho a mucha gente; hay librerías que directamente no querían saber nada con Chirimbote y otras que quedaban encantadas. Trabajamos mucho con el fútbol femenino profesional y varios varones se enojaron muchísimo porque lo criticaban completamente. Por suerte, siempre hay una o varias mujeres al frente de algunas librerías que se copan con el mensaje porque lo viven en carne propia con hijas o sobrinas o desde su historia, cuando solamente podían consumir libros de princesas. Siempre surgió alguien que nos abrió puertas”.
Chirimbote se maneja con prácticas de mercado que el grupo cree justas: hablan con distribuidores, librerías, feriantes y compañeres (sic) que están “como ellos”, tratando de sobrevivir con proyectos autogestivos. “Armamos una red y nos apoyamos entre todes”. Sus oficinas y su depósito quedan en Parque Chas, en la ciudad de Buenos Aires, y trabajan con una imprenta de amigos suyos porque consideran que hay que apoyar a la industria nacional.
Sacan en promedio 10 títulos por año, aunque "la tirada cada vez es menor porque el costo de impresión que tienen es alto". Su libro sobre Frida Kahlo es el más vendido, y a pesar de que según Azcurra “muchos la tomaron como una moda, representa y es una referenta de lo nuevo y su figura puede ser transversal con respecto a distintos grupos culturales y sociales”. Eso, cuenta, los deja llegar con ese mensaje transformador a cualquier grupo. Como ella, Juana Azurduy es otro personaje que les “funciona mucho”.
Desde sus orígenes a hoy, el cofundador ve en la editorial una transformación. Dice que empezaron de manera binaria -hablando de antiprincesas y antihéroes, dirigidos a chicas y a chicos-, pero que hoy tienen en cuenta que también los varones sufren de la imposición de estereotipos, como el que los obliga a ser proveedores y protectores en todo momento. “Las identidades son infinitas, y aunque no es fácil, estamos aprendiendo a entender y tratar la conciencia actual”, reconoce el comunicador.
De ese proceso surgió Susy Shock, su antiprincesa travesti. En ese libro una niña trans cuenta su experiencia sobre cómo, desde su infancia, fue eligiendo su propia identidad. A ese título le sumaron Pendeja, el diario de una adolescente trans, y la historia de Alexa, una patinadora trans. Según Azcurra, “ellas portan un mensaje de libertad para les niñes que está moviendo todas las bases de la educación”.
En el grupo se apoyan mucho en Nadia, que es una militante del feminismo y está inserta en muchos espacios que le permiten tener referencias claves y saber a quién consultar sobre cada tema, y además cuentan con la ayuda de Gabriela Mansilla -mamá de Luana, la primera niña trans en obtener su DNI sin proceso judicial. También trabajaron con sexólogas y psicólogas para sacar un libro sobre educación sexual para las infancias.
Para Azcurra, lo más difícil desde que arrancó Chirimbote fue lo administrativo. “Lo contable fue la parte más pesada y burocrática y es el mayor desafío de muchas cooperativas. Encarar nosotres mismes una estructura administrativa propia… somos autores y a la vez nuestros propios administradores, quienes definimos la estrategia para entrar e intervenir un mercado tan salvaje copado por corporaciones grandes”.
Hacer cada libro, en cambio, es difícil pero gratificante. Tardan de 2 a 4 meses, porque hay personajes que son más fáciles de tomar que otros. “De Evita había muchísima información, pero de Juana Azurduy, por ejemplo, costó investigar”.
Su nacimiento fue en 2015 de la mano de Kioskito de libros, que les hizo un lugar para que presentaran su libro de Frida -que ya estaba circulando en la calle- en la Feria del Libro; hoy, sin embargo, ya tienen puesto propio. Lo comparten con otras editoriales con quienes forman Infancias libres, un puesto que a su vez recibe a quienes apoyan la idea de crear otra literatura infantil.
De la mano de editoriales autogestivas y también otras más grandes de distintas partes del mundo con sus mismos ideales, Chirimbote llegó por ejemplo a cerrar un acuerdo con Ediciones Akal, una editorial española. “Ellos se están encargando de la publicación de nuestros títulos en España”, y lo mismo, agrega Azcurra, sucede en otros mercados como los de México y Turquía, donde los publican desde hace 3 años. Además, sus historias ya fueron traducidas a otros idiomas como el italiano y el portugués. En Cuba y Venezuela, por su parte, cedieron sus derechos para que los textos puedan correr más libremente.
“Ahora nos estamos tratando de dirigir para el lado de la educación y el ámbito docente. Es muy importante para nosotros colaborar en lo que es la aplicación de la ESI, que aunque cuesta aplicarla en muchas escuelas, les docentes están haciendo un esfuerzo por lograrlo con el aporte de libros con actividades y talleres prácticos propios. Además venimos laburando el tema adolescente e incorporamos a una nueva compañera, Romina Ferrer, que es dibujanta y viene trabajando mucho con lo que es la introducción al feminismo para jóvenes”, adelanta.