Además de Taboada, estarán Fabio Cernuda y Ricardo Stockdale, "dos grandes amigos", según define Pablo, y la coordinación de Marina Cañardo, directora del museo.
Hubiera pensado que los coleccionistas eran una suerte de competidores desenfrenados, enemigos, todos peleados entre sí con tal de tener el material inédito.
Bueno, de algún modo somos competidores, pero hemos aprendido una lección. Cuando competíamos entre nosotros se llevaba la colección buscada un japonés o un colombiano. Si éramos amigos y socios al momento de adquirir, se hace más difícil doblegarnos. Y es importante que la obra de Gardel quede en el país.
¿Cómo es ser coleccionista de Gardel? ¿Cuántos discos tenés?
Tengo 500 discos en formato de 78 rpm, que traen dos canciones por disco. Y otros 500 ejemplares de diferentes ediciones, tomas o formatos.
¿Hay tanto material de Gardel grabado?
El coleccionista busca tesoros ocultos. De un mismo tango puede haber versiones con o sin orquesta, con coro o sin coro. Puede haber una toma informal o de ensayo. Y el coleccionista busca todo.
Debés tener algo apuntado, algo que querés alcanzar...
Sí, por supuesto. Hay dos o tres colecciones ocultas que tarde o temprano me gustaría tener. Sé que existen, sé quien las tiene pero no siempre las quieren vender.
¿Comprás todo lo que se edite de Gardel? Debe haber una cumbia de Gardel o alguna versión medio floja de papeles...¿Te interesa tenerla?
Toda la obra de Gardel como autor o intérprete la tengo. En realidad, todo lo que se editó hasta los años 70 u 80. Gardel cantado o tocado por otros me interesa, aunque no tanto. Lo último que tengo es Gardel cantado por Plácido Domingo, creo que es un disco de los 80, pero no mucho más que eso. Sé que Calamaro editó un disco de tangos, pero no lo tengo. Igual celebro que lo hagan, sirve para que se conozca la obra, pero no la compraría.
¿Qué otros objetos tenés?
Fotos, afiches, posters. En este caso el coleccionista también busca la rareza: una toma diferente a una foto clásica.
¿Cuándo empezó tu obsesión con Gardel?
Mi familia paterna y la materna estaban en mayor o menos medida vinculados al tango, pero ninguno era un fan obsesivo. Nací en una casa de Avellaneda en donde se escuchaba tango, como en muchas otras casas de Argentina. Pero de chico empecé con esto, a los seis años. Mientras mis amigos le pedían una pelota o una bici a sus padres, yo le pedía discos de Gardel.
Dicen que el tango te espera. ¿Por dónde debería empezar a escuchar Gardel?
Hay que empezar por lo obvo, por Gardel y Lepera. Cualquiera que tenga paciencia y sensibilidad va a encontrar algo ahí. Y por las películas. A los seis o siete años vi la primera película y me fasciné para siempre. Lo vi vestido de Gaucho con la guitarra y no lo quise abandonar nunca más.