"Desde el Estado no podemos pagar el tratamiento de hormonización a los trans. Sos trans, no tenés ninguna incapacidad, podés trabajar tranquilamente", dijo en televisión.
Cómo se accede a los tratamientos
La vida de Gio cambió desde 2018, cuando concretó su reasiganción con un tratamiento. Después de haber empezado una transición de género le costaba salir a la calle. Ir del kiosco hasta al supermercado implicaban un desgaste emocional en el que recaía cada vez que lo trataban en femenino. "Tenía mucho miedo, pero decidí inyectarme hormonas y hoy me siento yo mismo".
Desde 2012 en la Ciudad de Buenos Aires rige la ley de salud integral de las personas trans. La misma establece que los servicios de salud deben garantizar la atención integral de las personas trans, travestis y no binarias. Equipos multidisciplinarios atienden consultas de esta población.
"Las personas transgénero o no binarias son personas en las que no coincide el sexo asignado al nacer con la identidad de género", dice a A24.com el Dr. Alberto Nagelberg, Coordinador de endocrinología del servicio de salud transgénero del Hospital Carlos Durand, que empezó en 2005 y fue pionero en el país.
Quienes buscan llevar adelante un tratamiento pude escribir por correo electrónico al servicio del hospital (diversidadesdurand@gmai.com). Allí reciben una respuesta automática que explica qué puede hacer el centro de salud. Luego se les asigna un turno. En el Durand reciben consultas de adultos pero también atienden a niños y adolescentes.
¿Cómo son los tratamientos de hormonización para las personas trans?
Existen dos tipos de tratamientos disponibles para modificar el aspecto externo del cuerpo que les permita adecuar esa corporalidad al cuerpo autopercibido. "Contamos con tratamientos hormonales y, eventualmente, las personas que así lo desean tienen los tratamientos quirúrgicos de reafirmación", explica Nagelberg.
En el primer caso, con el "tratamiento hormonal de reafirmación de género" se administran las hormonas adecuadas al género autopercibido para modificar los caracteres sexuales visibles, indica el endocrinólogo. "Si una persona se percibe como varón tendrá que recibir un tratamiento con hormonas masculinas, la principal es la testosterona". Esto modifica el tono de la voz, aumenta el vello, redistribuye la grasa corporal, aumenta la masa muscular y cesa la menstruación.
"Cuando se trata de mujeres transgénero buscamos aumentar las hormonas femeninas y disminuir los niveles de las masculinas", indica Nagelberg. Para eso se aplican estrógenos solos o con algún medicamento, según el caso. "Hay personas que buscan, por ejemplo, mantener la actividad eréctil, la posibilidad de tener relaciones sexuales utilizando sus genitales. Otras personas no quieren tenerla. Es importante saber cuál es el objetivo de cada consultante".
El "tratamiento feminizante" busca más suavidad en la piel, crecimiento de las mamas, disminución del vello y la actividad testicular, entre otros efectos. Respecto de las personas no binarias, el especialista aclara que depende en gran parte de cuál se el objetivo buscado. "A veces se usan tratamientos hormonales, otras los no hormonales".
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Reasignación en personas trans: ¿Cómo lo vivió Gio?
Hoy Gio siente que puede usar la ropa que quiere. "No es solo de algo físico. Psicológicamente nos ayuda a vivir nuestra identidad de una forma mucho más sana con nuestros cuerpos. Es una felicidad".
Gio entiende que las identidades trans van más allá de una operación o la aplicación de hormonas. Sin embargo, para quienes necesitan reafirmar su género de esa forma concretarlos hace una gran diferencia. "La salud de la población es y debe ser gratuita. Y la salud de las personas trans es parte de eso".
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"Yo tengo que votar un presupuesto y, en ese presupuesto, aparecen los tratamientos de hormonización para las personas trans", había dicho Granata. "No somos solo un gasto en los recursos del país", refuta Perchivale. "Que nos den las hormonas no le quita derechos a otras personas. Simplemente hace un mundo más igualitario para todas las identidades".
Y concluye: "El acceso a la hormonización o cualquier intervención de readaptación de género es un derecho que nos corresponde a las personas trans. Es una restitución que el Estado y la sociedad nos debe por todas las violencias a las que nos sometieron durante décadas".