Uno de los dos casos es el de Sofía Otero, militante de La Cámpora por ese entonces, quien denunció que en 2013 pactó un encuentro con Carrasco en su casa para tener relaciones sexuales y que de repente él la sometió a prácticas no consensuadas.
Relató que estaba todo bien hasta que en un momento quedó boca abajo y él la empezó a penetrar analmente sin su consentimiento. Ella le pidió que frenara pero él no le hizo caso. Luego Sofía se fue al baño y cuando regresó Carrasco la obligó a practicarle sexo oral mientras él escribía para su blog. Cuando ella pidió detenerse, él le puso cocaína en la boca.
El segundo caso sucedió en 2015 y es el de una mujer que prefirió preservar su identidad. Ella también había pactado encontrarse con Carrasco para tener relaciones. Pero declaró que el día del encuentro “Carrasco manifestó no haber dormido y haber tomado mucho alcohol...agarrándola del brazo la llevó a su habitación, que se encontraba a oscuras. Allí le pidió que le practicara sexo oral, pero al no gustarle la manera en que ella lo hacía, la corrió y metiéndole sus dedos dentro de la boca le refirió ‘así se hace”, introduciendo su pene hasta la garganta”.