Al principio, su empresa funcionaba a pulmón. "Dos personas hacíamos absolutamente todo: íbamos con mi auto dietética por dietética ofreciendo las leches y después llamaba a cada uno para tomarles pedidos. Así se fue expandiendo la ola, que se hizo muy grande", cuenta. Como su leche de castañas gustó después sacaron otros productos, entre ellos una especie de quesos crema hechos con castañas y su Sirius -una Nutella vegana a base de castañas de cajú. El último producto que lanzaron es Placer, una línea de postres del estilo 100% naturales y vegetales.
El año pasado consiguieron aceitar tanto su logística que varias marcas de su estilo se les acercaron para que Vivet haga llegar sus productos a todos los puntos saludables del país. "Ahí nos convertimos en distribuidora y empezamos a incorporar alimentos de otras empresas -siempre y cuando siguieran nuestros principios de ser 100% veganos o vegetales y libres de soja", explica.
"Hoy ya formamos una segunda empresa que es Vivet Market, que es una tienda online y que también va a tener lugar en Palermo como supermercado físico. Ahí ofrecemos más de 600 productos de 60 marcas". "Hoy ya formamos una segunda empresa que es Vivet Market, que es una tienda online y que también va a tener lugar en Palermo como supermercado físico. Ahí ofrecemos más de 600 productos de 60 marcas".
Gabriel Busso, fundador de Vivet y Vivet Market.
Gabriel se dio cuenta que "con el paso del tiempo gracias a eso, a la alergia, desarrollé una fuerza de voluntad para poder decir que no cada vez que salía a comer, que había lácteos o algo con leche, manteca, crema; porque básicamente todos los productos tienen eso. No había ningún producto con una leche alternativa".
"Lo más difícil fue armar el emprendimiento, el equipo, juntar el capital para comprar máquinas, avanzar en un emprendimiento tan grande cuando la sociedad entera dice que está en crisis, que no hay que emprender, que no hay que gastar. Ir en contra de la corriente es lo más difícil. Pero una vez que vos decidís algo y tenés un propósito tan fuerte, todo se vuelve fácil. Lo más difícil del proyecto fue el principio, cuando éramos sólo dos personas y por ahí pasaba 24 horas seguidas trabajando en Vivet. Una producción te salía mal y había que volver a empezar o mismo encontrar un lugar donde enfriar todo eso. El principio fue muy, muy, muy difícil, pero yo lo disfrutaba porque sabía que era lo que tenía que hacer para empezar a mover una bola gigante que luego con el tiempo se iba a acomodar y equilibrar", resume el licenciado.
Dice que a él le tocó entender de chico "que la leche de vaca no era sólo mala para mí, sino para todos: para los animales, para el medioambiente, y que también para el cuerpo humano no es tan saludable como nos suelen decir. Hoy unos años después lo estamos viendo, en gran parte gracias a mucha gente que comienza a dudar de todo lo que nos dijeron sobre la leche de vaca". Además, aclara que su pasión y fuerza de voluntad se mantuvieron desde el momento cero porque realmente sabía "que la sociedad necesitaba una alternativa a la leche". Al momento, este fue su primer y único trabajo. "Siempre mi foco estuvo en emprender, seguir mi camino y mi instinto. Creo que todos tienen una canción adentro, y que cuando encendés tu música interior todo se vuelve más fácil. Lo mejor antes de empezar cualquier cosa es conocernos a nosotros mismos, saber cuál es nuestro propósito. Una vez que sabés cuál es tu pasión, tenés que dedicarte de lleno a eso y ver de qué manera le podés mejorar la calidad de vida a los demás", aconseja.
Vivet emplea a unas 13 personas y vende 13 productos distintos. Los más populares son la leche de chocolate -tanto la que está hecha a base de cacahuate como la de castaña de cajú- y la leche original de castaña de cajú, que se usa en muchas cafeterías. Su inversión inicial fueron la licuadora y la computadora de su casa. Más adelante fue a la facultad a buscar préstamos y becas. "Al final me dio una mano mi viejo y armamos una planta en Llavallol". Para este año estima que su negocio va a facturar unos $ 60 millones.