Cristian, turista agredido en Iguazú.
De un momento a otro, "se puso caliente la cosa", relató, y los manifestantes abrieron un corredor peatonal por el que Cristian no tuvo más opción que pasar, para no perder el vuelo. "Tenía que llegar para trabajar y mi esposa también. Caminé 10 metros y me empezaron a seguir, en el medio me cruzaron, me pude defender de uno y después no me acuerdo más nada".
El turista de 35 años -que trabaja en un negocio familiar y estudia la carrera de Farmacéutico- se enteró de los golpes que le propinaron con un casco al ver el video. "Creo que hasta uno de los piqueteros me sacó para que no me pegaran más, la verdad la saqué barata".
El vacío de autoridad fue notorio, reconoció. La Policía "no se podía meter", los manifestantes "decidían quién entraba o salía", y los efectivos decían que, en la ruta, era Gendarmería la que tenía jurisdicción para actuar. Pero tampoco ellos intervinieron, según Cristian.
Los manifestantes "cantaban 'se joden, se joden', contra el turismo, siendo que muchos viven del turismo", añadió. "Gendarmería decía que no podía hacer nada, que ningún juez había ido ni tomado el caso", agregó, y desmintió: "La Policía no se metió nunca. Eran dos, que tenían más ganas de irse que de estar ahí".