Inés Zorreguieta, que apareció muerta en un departamento de Almagro a los 33 años, sufría depresión y había atravesado problemas de alimentación, que incluso llevaron a que la internaran en una clínica en 2012. De esos inconvenientes siempre trató de protegerla Máxima, que la cuidaba como lo que era: su hermana favorita.
