"Salí del grupo de Whatsapp de las familias en febrero o marzo. Porque con toda la incertidumbre de hasta hace unos momentos, se peleaban entre ellos, había mucho conflicto y yo no quería más problemas. Me cambié de ciudad y me desconecté de todo eso, del acampe, del movimiento, de la lucha y las manifestaciones. Decidí continuar con una vida medianamente normal, dentro de lo que podía. Ver una noticia, un hallazgo, una ilusión que podía ser y no era: eso todos los días me mataba un poco. Era volver a angustiarme. Ahora por fin lo encontraron y voy a dejar de sufrir" "Salí del grupo de Whatsapp de las familias en febrero o marzo. Porque con toda la incertidumbre de hasta hace unos momentos, se peleaban entre ellos, había mucho conflicto y yo no quería más problemas. Me cambié de ciudad y me desconecté de todo eso, del acampe, del movimiento, de la lucha y las manifestaciones. Decidí continuar con una vida medianamente normal, dentro de lo que podía. Ver una noticia, un hallazgo, una ilusión que podía ser y no era: eso todos los días me mataba un poco. Era volver a angustiarme. Ahora por fin lo encontraron y voy a dejar de sufrir"
Agregó Itatí a La Red.
La mujer explicó que su duelo comenzó cuando se enteró de la explosión del naufragio, en ese momento no quiso ver más la noticias y se alejó de los otros familiares. Sobre su marido recordó los últimos mensajes: "Cuando vino de Ushuaia a Mar del Plata me dijo que lo espere, que venía para mi cumpleaños y me dejó un mensaje en la computadora: me decía que no lo extrañe", reveló en el ciclo de Legrand.
Además, recordó cuando su marido le pidió casamiento, hace dos años. "Me dijo que tenía tres amores: la Armada, Dios y yo. ¿Cómo le voy a pedir que deje algo que era su esencia?", reveló y agregó: "Ser submarinista del ARA San Juan era lo que lo identificaba, lo que lo hacía feliz. Bendecía el día de haber decidido ser parte de la Armada".