"Vine a dar apoyo familiar y a pasar el día de mi cumpleaños despidiendo a mi mamá y mi hermana. Mi hermano y yo teníamos los permisos viaje y los de las empresas donde trabajamos. Nuestros compañeros nos ayudaron con donaciones", dice Miguel.
Los días de Oliver
Tras el choque a Oliver lo trasladaron al Hospital “Virgen del Carmen” de Zárate. Lo atendió un pediatra también venezolano. Cuando notó que nadie se acercaba a ver al nene y pidió ayuda a través de las redes sociales para encontrar a alguien que cuidara de Oliver. Varios colegas se le sumaron. Casi enseguida recibió el alta. Seis días después del accidente cumplió un año.
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Oliver Toro Chacón, de 11 meses, fue el único sobreviviente en el choque en la ruta 9, en Zárate, en el que murió toda su familia.
Una compañera de trabajo de su papá Raúl quedó a cargo. El hombre era empleado en Villares, una empresa de alimentos, ubicada en Tortuguitas, donde también vivían. Miladys y Raúl habían llegado a la Argentina en 2015. Ella trabajaba vendiendo arepas, sopas, y otras comidas caseras que preparaba.
"Yo lo conocí por videollamadas. Cuando hablábamos él me confundía con su mamá", cuenta Milanyela. Este miércoles su hijo Dylan, que quedó en Venezuela con su papá y su abuela, cumple dos años. Ella no estará para el festejo.
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Desde que le sacaron el yeso, tras la fractura de fémur que le dejó el accidente, Oliver volvió a pararse en su cuna y gatear.
"Oliver se dio mucho con nosotros desde que llegamos. Solo tomaba su leche en cucharita. Pero era imposible dársela así, yendo de acá para allá mientras hacíamos todos los trámites. Un día el abuelo le insistió con la mamadera. Y ahora la toma", cuenta la mujer.
"Es muy emocionante verlo personalmente, lo veíamos por videollamada. Ahora podemos abrazarlo, tocarlo", dice Ángel, el abuelo de Oliver. "El nene está bien. Mi esposa lo abrazó con su cuerpo y lo protegió", cuenta el viudo de una de las víctimas del accidente.
Hace dos semanas le sacaron el yeso que tenía por la fractura de fémur que le dejó el accidente. "Volvió a pararse en su cuna y a gatear. Busca sus juguetes. Antes con el yeso no podía", cuenta Milanyela. La familia está en una casa con jardín en la zona de Río Luján, en Campana. Se las prestó una amiga de los papás de Oliver.
En estos días en el país, la justicia le otorgó la guarda definitiva. Una vez que lleguen a Venezuela seguirán con los trámites hasta obtener la adopción. Oliver va a conservar los apellidos de sus padres. El 8 de mayo Mila y Ángel volverán a sus casas en los suburbios de Caracas. Ella ya imagina el futuro de los dos primos que se criarán como hermanos. "Oliver va a compartir la habitación con Dylan. Ya tiene cada uno su cuna".