ver más
historias

Luciana Arias, la periodista de A24 que hace 15 años cubrió la tragedia: "Es un espacio de horror que llevaré siempre conmigo"

30 de diciembre de 2019 - 06:12
Luciana Arias, la periodista de A24 que hace 15 años cubrió la tragedia: Es un espacio de horror que llevaré siempre conmigo

La rutina marcaba una cobertura clásica para la época del año: cubrir el éxodo turístico desde la estación de Retiro. Esa era la tarea que la periodista Luciana Arias tenía por delante en aquella agobiante noche del 30 de diciembre de 2004. Sin embargo, un llamado modificó todos los planes. “Parece que hay un incendio en una bailanta que se llama El Reventón, en Once. Vayan para allá”, fue la orden que llegó desde la producción.

Con su camarógrafo Michael Cardachi como acompañante, hacia allí fueron, sin imaginar nunca que aquello que a priori se asemejaba a un incidente menor era, en realidad, el inicio de lo que finalmente se conoció como “la tragedia de Cromañón”.

“Fuimos el primer móvil en el lugar. Cuando llegamos, no podíamos creer lo que estábamos viendo. Había una enorme cantidad de ambulancias, policías, bomberos. Nos mirábamos con mi compañero y no entendíamos lo que estaba pasando”, cuenta hoy Luciana, a 15 años de aquel hecho.

 Embed      
Luciana Arias

“Cuando llegamos a la esquina de Bartolomé Mite, a 50 metros de la puerta de Cromañón, empezamos a llamar desesperados a los productores para que nos dieran aire y para que supieran la magnitud que ni siquiera nosotros lográbamos entender”, agrega.

Aquella jornada que empezó alrededor de las 12 de la noche se extendió hasta las 9 de la mañana y se transformó en lo que Luciana escribió a continuación en la siguiente columna: un espacio de horror que llevará para siempre consigo.

Recuerdo que se subían a una pared bajita que separaba la parada de la línea 41. Desde ahí gritaban los nombres de sus amigos, hermanos, hijos... Eran gritos sin rumbo, repetidos, y se perdían y volvían. Lo pienso y es como si lo viviera ahora. Se reedita. No puedo imaginar siquiera lo que ha de ser para ellos.

Hace 15 años, a las 9.30, dejaba un espacio de horror que, en parte, llevaría siempre conmigo. Después de diez horas de ver lo extremo, un colega me relevó en la masacre de Cromañón.

Habíamos llegado con mi compañero Michael pasadas las 11 de la noche. Desde la producción nos advirtieron: “Parece que hay un incendio en una bailanta, en Once. Algo chico”.

Llegamos a la zona y nos miramos incrédulos. Decenas de ambulancias, móviles de policía, carros de bomberos. Corrimos hasta la esquina nefasta. No podíamos dejar de grabar. Chicos por todos lados pedían ayuda, nos gritaban que fuéramos a sacar pibes. Sabíamos que eso era imposible: no se puede arriesgar la vida propia si no se sabe cómo, las víctimas pueden ser más aún. Pero no dejó de dolernos el pedido, que era más bien súplica.

Así vimos a un bebé, al que subían a una ambulancia. Vimos cientos de chicos que intentaban reanimar a otros tantos. Vimos a muchos, tendidos el suelo en hileras dolorosas. Todo gris y negro. Sobre el cemento caliente de aquel 30 de diciembre.

 Embed      
Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Actualidad