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Navidad en las Malvinas: entre la cálida bienvenida a los turistas y los recuerdos de la guerra

por Diego Geddes | 19 de diciembre de 2019 - 06:38
Navidad en las Malvinas: entre la cálida bienvenida a los turistas y los recuerdos de la guerra

El evento reúne a casi todo el pueblo. A las 10 de la noche se prenderán las luces del árbol navideño. Es un poco tarde para los niños, pero hay que esperar a que llegue la noche y en las islas Malvinas, en esta época del año, eso no sucede hasta pasadas las 21.30.

El árbol tampoco es precisamente un árbol, sino un ancla gigante decorada con unas luces. Un poco rústico, pero así es la vida en este pueblo de poco menos de tres mil habitantes: Puerto Stanley (o Puerto Argentino, como lo aprendimos en la escuela). La temperatura apenas supera los 10 grados, pero nadie luce demasiado abrigado.

Cuenta regresiva y una pequeña explosión de júbilo cuando se prenden las luces. No es habitual ver y sentir este ruido y esta pequeña multitud en el pueblo. La población en las Islas Malvinas es de 3200 personas según el último censo: 2460 viven en Stanley, 381 en el resto de las islas y 359 en la base militar de Mount Pleasant, donde aterrizó este enviado de A24.com.

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La experiencia se vive en tiempo real: son pocos los que filman con su teléfono celular, porque todavía no existe la compulsión por compartirlo todo en las redes sociales. Internet es todavía un bien escaso.

Un poco por la llegada del verano y otro poco por el nuevo vuelo que une las islas Malvinas con el continente, desde San pablo y con escala en Córdoba una vez al mes, algo de todo eso parece haber revitalizado el humor de los pobladores locales.

La llegada de más turistas sirve para ampliar los horizontes desde el punto de vista comercial, aunque todavía el principal ingreso sigue siendo la pesca y la ganadería, especialmente las ovejas.

Pero el nuevo vuelo comercial también cambia la sensación de aislamiento. En Puerto Stanley (Puerto Argentino) se vive así. Y los locales lo hacen saber "¿En qué vuelo llegaste?", preguntan todo el tiempo.

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Navidad en Malvinas

"¿Por qué no se eligió que el vuelo hiciera escala en Buenos Aires? ¿No hubiera sido más beneficioso para ustedes?", preguntó A24.com a uno de los miembros de la asamblea legislativa local.

“Bueno, claramente es una decisión más emocional que racional”, explica Barry Elsby, uno de los cinco doctores que atienden en el pueblo. Hay además un cirujano, que se ocupa de hacer las operaciones no muy complejas. Para traslados de urgencia hay que derivar a los pacientes a Santiago de Chile o a Montevideo. Antes de 1982 se atendían en el Hospital Británico de Buenos Aires.

Ademas del gobernador, elegido por Gran Bretaña, hay una asamblea legislativa compuesta por ocho integrantes, cinco de los cuales representan a Stanley y tres al interior, conocido aquí como “camp”. La palabra no existe en el inglés británico: fue tomada del “campo” que decían los españoles que pisaron esta tierra hace más de 100 años.

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Una clásica casa de Malvinas

Pareciera haber un sentimiento algo paradójico entre los isleños: por un lado la idea de crecer y lograr cada vez más conexión con el continente (aunque sin resignar la autodeterminación y la soberanía) y por el otro la cautela ante la potencial llegada de más argentinos.

En lo cotidiano, el trato con los isleños es más que amable. No hay demasiado problemas para hablar, aunque hay algunas palabras que no se usan. Cuando se habla de 1982 acá no se habla de guerra sino de invasión. Los puntos de contacto podrían estar en lo universal. Por lo pronto, las luces de Navidad están encendidas y se espera la llegada de Santa Claus.

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