"Ahí se transforma corresponsal en una época en que el enfrentamiento con los EEUU de la comunidad cubana se agudiza. García Márquez -que ya era un periodista excelente-, estaban metidos en Prensa Latina como Garcia Luppo, Masetti (que ya sabemos todos que después de su salida de Prensa Latina decidió irse a la guerrilla y forma la primera guerrilla argentina allá en el norte, en Tucumán)".
"Entonces Gabo se va de corresponsal a Nueva York, allí dura poco y termina abruptamente. Primero que estaba siendo utilizado por todos los anticastristas y segundo porque el contexto interno se complica, porque sacan a Masetti, entra en una ola política mucho más radical, y ese grupo de periodistas internacionalistas terminan retirándose. Ahí Gabo tiene que decidir qué hacer".
"Está en Nueva York con su esposa Mercedes, su hijo Rodrigo de pocos meses de edad que había nacido en Bogotá; entonces la pregunta es volver a Colombia, con el estigma de haber trabajado en Prensa Latina. Colombia estaba ya rompiendo relaciones con Cuba. Gabo tenía un excelente amigo, el escritor Alvaro Montes en México que le dice “aquí vas a poder realizar tu sueño de trabajar en el cine” Gabo queria ser guionista, director, y entonces se va para México a trabajar en el cine. Desde Nueva York, cruzando toda la frontera, llega a Ciudad de Mexico y allí es acogido magníficamente por los escritores y todo el mundo intelectual".
"Le empiezan a salir proyectos, escribe guiones: hizo por ejemplo la adaptación del cuento de Juan Ruffo “El Gallo de Oro”, un guion original de “En este pueblo no hay ladrones”, llevado al cine por Alberto Sac. Ser guionista en un trabajo que solo en Hollywood sirve para que uno viva todo el año, entonces él al mismo tiempo hacia otras cosas como por ejemplo, trabajó en publicidad, pero todo esto se ve modificado por el hecho que decide volver sobre un viejo proyecto que antiguamente se llamaba “La Casa”: proyecto de novela, y resulta que la cosa empieza a fluir a borbotones con las ventas y por eso Gabo decide cortar con todos los compromisos y concentrarse con la novela que estaba escribiendo".
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Parte del archivo de la Fundación Gabo
Parte del archivo de la Fundación Gabo
"La novela que se llamó “Cien años de soledad” corresponde a una búsqueda que él tenia de un mundo literario, (de una voz), que se empieza a visualizar en su primera novela “Hojarasca” y luego en los cuentos de “la mama grande”, “La mala hora” y es todo el mundo de Macondo. Gabo está en Mexico de los 60, es un hombre maduro, desarrollado periodística y literariamente, tiene esa gran eclosión, da a luz ese parto que es la novela “Cien años de soledad” que se publica en Buenos Aires. Con toda esa historia con la editorial Sudamericana que dio para varios comentarios…".
"Claro, bueno “Cien años de soledad” incluso la anterior la novela “la hojarasca” fue rechazada por el cuñado de Borges que era el director de la editorial Losada. Entonces Gabo encontró en México desde ese momento, ya con su hijo Gonzalo nacido en México se estableció allí. Después volvió a Colombia, empezó a viajar, pero en Mexico hizo su residencia. Estuvo un tiempo en Barcelona, España volvió a Colombia, se volvió a ir a Mexico y al final de la vida tenia casa principal en ciudad de Mexico; la segunda casa era Colombia entre Bogotá y Cartagena, dos departamentos unidos en Bogotà y una casa grande aquí en Cartagena. Pero él solia viajar, tenia una casa en La Habana, otra en Barcelona y también en Los Angeles, California".
"Yo te diría que el único momento en que Gabo se va a una situación de exilio fue en el año 81 con el gobierno de Julio Cesar Turbay, que luego se transformó en un personaje del libro de no ficción de Gabo “Noticias de un secuestro” porque su hija Diana Turbay fue secuestrada y fue uno de los personajes principales. Entonces Gabo se ve forzado a salir del país con protección de la embajada de Mexico, porque en ese momento había un estatuto de seguridad en Colombia con un gobierno complicado, de corte represivo".
"Y por eso se exilia, pero duró un año y pico porque después vino el gobierno de Belisario Betancur y el regresa en el 83. Y salvo el 82, creo que desde el ’66 en adelante no hubo ningún año en que Gabo no volviera a Colombia. Además Gabo nunca cambió su ciudadania, jamas adquirió ciudadania mexicana, tanto Mercedes como él han sido ciudadanos colombianos y siempre tuvieron apartamento en Cartagena. Luego tuvieron la casa de Bogota y se mantuvieron en contacto con toda la gente, ademas Gabo era un hombre extremadamente amado. Y así como tenia algunos detractores también mucha gente lo admiró desde muy joven; porque era un hombre muy notable como periodista y escritor".
"A ver, contextualicemos su relación con la revolución cubana. Gabo entra a La Habana en enero del 59 como periodista, cubre los juicios políticos que condujeron a algunos fusilamientos y establece más adelante esa relación hasta el año 61. Pero Gabo deja de ir a Cuba desde el 61 hasta bien entrados los años 70. En los años 60, cuando todos los escritores latinoamericanos iban a La Casa de las Américas, y La Habana era el centro político y cultural del continente, García Márquez nunca iba a La Habana".
"Estaba un poco distanciado, pero todo esto cambia en el año 71 con el famoso caso Padilla, que es la decisión de una serie de intelectuales y de escritores, de pedirle a Fidel Castro libertad de expresión para los escritores cubanos a partir de ese caso. Y Gabo es uno de los que, a pesar de una primera versión que se pensaba que lo había firmado Gabo pero nunca lo firmó, yo diría que a partir de ahí hubo un acercamiento de Cuba hacia Gabo, en donde el acepta una invitación y llega a conocer y a establecer una relación con Fidel, eran los años 70".
"Luego todo eso se fortalece alrededor del cine, del Festival de La Habana, de la propuesta de crear la Escuela de Cine; y aparte la decisión de Gabo de contra viento y marea, expresar su solidaridad con una revolución cuestionada. Naturalmente, un hombre con el espiritu critico, como era Gabo no huye a estos momentos, aunque sean algunas cosas privadas, pero yo diría no tengo que entrar en ningún detalle, porque uno se da cuenta que un hombre de esa lucidez distinguía perfectamente qué funcionaba y qué no funcionaba".
"El lo que hizo es que aprovechó la relación con Fidel, de todas maneras una relación complicada, pero no solo por su interés en la figura política de Fidel, en el hecho que Fidel es el gran resistente contra los EE.UU. en America Latina, sino que logró establecer una relación tal que permitía que él intercediera o por presos o por personas que querían salir de Cuba en esos momentos. O por personas que eran disidentes. Por eso durante muchos años ayudó a toda la gente que pudo. Gabo era un hombre profundamente independiente internamente, y yo creo que no era incondicional de nada".
"Pero era al mismo tiempo una persona que seguía su instinto y como es la amistad, y él sintió y vivió una relación de amistad con Fidel Castro y fue leal hasta el final. Pero también fue amigo de Bill Clinton y fue amigo de César Gaviria Trujillo y de Felipe Gonzalez, porque Gabriel García Márquez era una persona que suscita el interés. Los políticos buscaban a Gabo, porque construye mundos a partir de la literatura, un hombre de una curiosidad insaciable. Yo creo que tenía mucha curiosidad por la política y además nunca recibió prebendas, ni fue embajador, ni acepto candidaturas: sí usó -no solo- en el caso de Cuba y en otros casos, la cercanía al poder para ayudar a las personas".
"En Colombia es bien conocido el esfuerzo de Gabriel García Márquez por ayudar al acercamiento de las conversaciones y negociaciones en distintos procesos de paz; una paz con los ojos abiertos. Nosotros acabamos de publicar un libro, que se llama “La paz con los ojos abiertos” que habla justamente del compromiso de la Fundacion Gabo, que es el nombre actual, de la Fundacion Nuevo Periodismo Iberoamericano que es como nos conocemos en la Argentina, con los temas de periodismo y paz; pero haciendo una historia de la propia relación de García Márquez con las frases de él".
"En el año 83 Gabo el dibuja con una brocha, con sus manos, en la plaza Bolivar de Bogotá -en ocasión de las expectativas que habíaa suscitado el proceso de paz en el gobierno de Betancur-, una pintada en el suelo que decía “viva la paz con los ojos abiertos”. Gabo era un hombre de paz, independiente, humanista. Así como tenia un criterio propio, también era un amante de la libertad, de la libertad de expresión, un hombre profundamente demócrata, independientemente de esas contradicciones políticas aparentes, como la relación que tenia con Fidel".
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Entrevista a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo, a 25 años de su creación
Entrevista a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo, a 25 años de su creación
"Todo eso tenia: inteligencia, estrategia, intuición, capacidad de visualizar, un hombre de una lucidez e imaginación que lo hacían un clarividente. El sabia como llegaba el agua al molino y cómo iba a ocurrir, hacia dónde iban las cosas. Lo otro que tenia era que era un hombre absolutamente disciplinado no solo en hábitos de trabajo sino en su decisión en periodismo, en literatura de investigar, se documentaba muy bien, averiguaba todo, sabia todo porque todo lo verificaba".
"No, obsesivo no era. Al mismo tiempo era un hombre con un sentido del humor, todo el mundo sabe era simpático. Pero digamos, simplemente cuidadoso. No es tan aparente pero es así. De hecho la propia historia de nuestra Fundación, nunca se me olvida el hecho que le dedicamos un año completo de las reuniones de trabajo, de la planeación y diseño de lo que iba a pasar un año después. Y García Márquez pagó de su bolsillo un estudio de factibilidad. E hicimos talleres con Tomas Eloy Martinez y otros amigos para ver como se iba a regularizar todo eso. Es decir, no salimos de la noche a la mañana con la idea que ha sido una de las fortalezas que hemos tenido, que en el 2020 lleguemos a los 25 años de operaciones. Eso ha sido la claridad técnica que Gabo nos ha dejado".
"Gabo era un hombre creativo, siempre un apasionado del periodismo que le encantaba hacer talleres de manera innovadora. Por ejemplo eso se notaba en los talleres, en su interés de resaltar la necesidad de que los periodistas fueran observadores conseguía con una llamada que la policia mandara un experto en retrato hablado y luego hacia que los periodistas del taller compararan un rostro con lo que hacia luego el experto en retrato hablado, eran maneras muy ingeniosas y creativas de hacer talleres de periodismo. Era un apasionado de la crónica y del reportaje".
"Y en el aspecto personal, un hombre amable, que sabia vivir, gozar la vida, que al mismo tiempo compartimentada mucho sus cosas, era muy cuidadoso y sabia que todo el tiempo había alguien espiándole y grabándolo, o un periodista detrás tratando de sacarle algo. Y en lo institucional era muy divertido porque él realmente era la visión clave de las cosas, pero al mismo tiempo era pragmático. Él fue un hombre que planificó mucho, no se dejaba confundir por grandes teoría".
"La anécdota muy simpática fue cuando con el presidente de la junta directiva tuvimos un trabajo de consultoría por parte de la Universidad Los Andes relacionado con la planeación estratégica de la Fundación, Recuerdo que después de haber pasado algunos meses en reuniones, consultas, encuestas, talleres, planeación con otros miembros y nos dicen esto lo tiene que validar el propio Gabo, convocamos a una reunión de junta directiva con esa finalidad, y los consultores le presentaron a GM las recomendaciones y terminaron concluyendo, diciéndole: Gabo, tu tienes que decidir cual es el camino, si es por aquí o por allá".
"Entonces Gabo no contestaba, y estos seguían por aquí y por allá de sacarle algo, hasta que Gabo se decide a hablar y le dice, tal vez un poco ya saturado por toda la jerga, y por los gráficos: “miren, yo en estas cosas soy muy practico, yo creo que lo que se puede, se puede, y lo que no se puede, no se puede”. Justamente su idea era propiamente contraria a la de estrategia “hagamos lo que se puede y lo que no se puede no lo hagamos!!”. Así era Gabo, al mismo tiempo siempre con humor, siempre con socarronería".
"Bueno, se vestía de muchas maneras, de hecho quienes quieren aprender cómo se vestía García Márquez, la Fundacion Gabo los invita a vestir a Gabo".
"Tenemos un sitio web que se llama Centro Gabo y dentro de eso hay un especial multimedia que se llama el legado de Gabo, que acabamos de lanzar en el mes de diciembre, y que tiene distintos recursos y distintas maneras de conocerlo, un programa interactivo para que le pongas a Gabo los vestidos. Y no solo se puede vestir de blanco, se vestía de camisas de colores, de sacos de cuadros, de saco y corbata, Gabo era un hombre de mundo realmente".
"Sí, sabía perfectamente que el dia que regresara a la Argentina, el amor que sienten por el los argentinos, lo iba a asfixiar y ese iba a ser el final de su vida y decidió no volver a Buenos Aires, que es una ciudad que el siempre recordó porque le encantaba. Los argentinos que estuvieron en sus talleres, en los que Gabo participó, los disfrutaba".
"Le gustaba sentarse con los argentinos, preguntarles y oirles cuentos, tenia buenos amigos argentinos como Tomas Eloy Martinez, Horacio Verbitsky, Rogelio Garcia Luppo, y otros más. Estaba muy pendiente de la Argentina. Pero nunca más volvió y Tomas Eloy dio la explicación que es que no quería terminar con el embrujo de haber entrado a la fama en Buenos Aires".
"Yo creo que el desafío es volverse indispensable para las audiencias; un periodismo que no es indispensable para el público no va a sobrevivir, tal vez no merece sobrevivir. Porque la información hoy está en todos lados, hay mucha información. Entonces qué ofrece el periodismo?: tiene que ofrecer un valor agregado, que es permitirte entender una realidad compleja, permitirte entender una situación de crisis, permitir esclarecer los casos complicados, permitir gozar o entender mejor la vida a través de las crónicas, pero todo eso hay que hacerlo desde una posición de independencia con mucha investigación, algo muy bien contado, en el medio que se use".
"Es un reto porque ya no hay espacio para la mediocridad, el único periodismo que va a sobrevivir es el que ofrezca calidad, el que valga la pena. Yo diría que ese es un reto existencial, tendremos que adaptarnos, mantener el valor social del periodismo. Hay gente que preferiría que no exista el periodismo. Muchos poderes sustituyen en el discurso público al periodismo con estructuras potentes de comunicación estratégica, inclusive con mucha narrativa periodística, adoptada por comunicadores, medios aparentemente independientes que de alguna u otra manera están cooptados por poderes".
"El otro papel del periodismo, es seguir siendo un contrapoder. Luego le agregaría que lo bueno de una fundación como ésta es poder adaptarnos a esa realidad, seguir contribuyendo y seguir siendo relevantes. Y creo que eso lo hemos logrado, tenemos maestros magníficos, miles de periodistas de todo el continente que participan que nos siguen. Y la disposición como organización de adaptarnos a las nuevas realidades y de no quedarnos en la lamentación de lo que ya se perdió. Todo es más dificil pero al mismo tiempo, hay posibilidades como nunca y hay narrativas periodísticas disponibles en mil maneras en todas partes, en las redes sociales, en las plataformas digitales".
"Por eso sabemos que hay desafíos enormes en materia de economía en los medios, de sostenibilidad de los proyectos periodísticos. Pero tendremos que ir encontrando las soluciones como muchos la proponen. Yo pienso ahora en los ganadores del Premio Gabo en distintas categorías por ejemplo: en excelencia periodística, gente que ha construido proyectos disponibles del periodismo que hoy no solo dependen de publicidad, sino de otras fuentes de ingreso como en cuotas, en membresías, etc."
"También por suscripción o apoyo, hay nuevas alianzas que se hacen del periodismo (lo que antes era un mero patrocinio), hoy es un tipo de alianza. Siempre lo importante en todo esto es mantenerse independiente y coherente y consistente para lo que una audiencia determinada espera y mantener la función del periodismo que es trabajar por la sociedad y de manera encubierta, para hacer proselitismo".
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Entrevista a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo, a 25 años de su creación
Entrevista a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo, a 25 años de su creación
"Creo que estamos en una época donde tendremos que acostumbrarnos a la protesta social, a un tipo de democracia distinta, que no es tan institucional, sino que la gente empoderada por las redes sociales y la comunicación que tiene cualquier ciudadano, tiene la capacidad de exigir, demandar, de organizarse rápidamente, de protestar. El problema es que las respuestas siguen siendo institucionales y a veces se complica, y el contexto económico de la región tampoco es favorable".
"Todo eso sumado a que las clases medias precarias, que han conocido las mejoras sociales, que esta amenazada en un deterioro en su posición social, tienen expectativa y todo el mundo anda presionando y buscando lo suyo nos va a conducir a convivir mas abiertamente con la protesta social. Y creo que el papel del periodismo es contextualizar y no crear pánico con todo esto".