Además, si ingieren agua con cloro, pueden sufrir problemas gastrointestinales severos, incluyendo diarreas hemorrágicas que ponen en riesgo su vida. “Estos animales no están adaptados a ese tipo de agua. Sumergirlos en una pileta de natación es una forma de maltrato, aunque haya quien lo vea como una broma”, advirtieron veterinarios consultados por medios locales.
El episodio no solo constituye un robo, Al tratarse de fauna perteneciente al espacio público, sino que es un claro caso de maltrato animal. Los gansos fueron arrancados de su hábitat natural, donde pasan gran parte del día alternando entre el agua y la tierra para alimentarse de pasto y hierbas.
Al ser trasladados a una pileta de cemento con agua clorada, quedaron aislados de su comunidad y expuestos a un entorno hostil que puede afectar gravemente su bienestar.
Organizaciones de protección animal repudiaron el hecho y exigieron que se identifique al joven. Recordaron que la Ley 14.346 de Protección Animal castiga el maltrato y los actos de crueldad contra los animales con penas que van de 15 días a un año de prisión.