Existen numerosos tipos de semillas comestibles que constituyen alimentos cuya incorporación a la dieta diaria pueden contribuir a mejorar la salud nutritiva de las personas.

Existen numerosos tipos de semillas comestibles que constituyen alimentos cuya incorporación a la dieta diaria pueden contribuir a mejorar la salud nutritiva de las personas.
Suele agruparse a las semillas comestibles en tres grupos según sus propiedades distintivas. Estos grupos están constituidos por las semillas leguminosas, las nueces y frutos secos y las oleaginosas.
Entre las más conocidas, suelen consumirse las semillas de girasol, de calabaza, de lino, de chía y de maní. Actualmente se pueden conseguir en la mayoría de los supermercados y dietéticas, y existe un sinfín de recetas en las que se las puede incorporar para hacer alimentos que además de sabrosos sean saludables.
Las leguminosas son semillas secas que se obtienen de la vaina, tales como los porotos, los garbanzos, las lentejas, entre otros de este tipo. Se consideran la principal fuente de proteína vegetal para el hombre.
Se trata de alimentos que aportan muchos nutrientes así como también proveen un aporte calórico relativamente alto, ya que se calcula aproximadamente 350 calorías cada cien gramos.
Las leguminosas son ricas en proteínas, en hidratos de carbono y en omega 3, 6 y 9. También son una gran fuente de fibras solubles, que los expertos señalan que son importantes para prevenir afecciones cardíacas.
Además de reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón, las semillas leguminosas suelen utilizarse en pacientes con colesterol alto, así como en personas que sufren de diabetes.
Las nueces y los frutos secos son importantes fuentes de grasas buenas, que son las grasas insaturadas, tanto las poliinsaturadas como las monoinsaturadas.
Este tipo de semillas comestibles también contiene un alto contenido de antioxidantes, así como de vitaminas E y de minerales.
Entre los beneficios para la salud que estas semillas pueden brindar, se puede destacar que contribuyen a la reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares así como circulatorias.
Los expertos también mencionan que las nueces y otros frutos secos también pueden mejorar la transmisión de señales nerviosas, así como fortalecer los sistemas óseo y muscular.
Las oleaginosas son aquellas semillas de las que se puede extraer aceite. Las más conocidas son las de sésamo y girasol, aunque existe una gran variedad de este tipo de semillas, como las de calabaza, por ejemplo, entre muchas otras.
Las oleaginosas suelen incorporarse en las dietas como complemento nutritivo debido a su alto contenido de proteínas y grasas benignas.
Las semillas de girasol también son una golosina saludable que ha sido de las preferidas por varias generaciones de argentinos. Si bien en los kioscos se la vende empaquetada con niveles demasiado altos de sal, tiene muchas propiedades positivas para la salud.
Como se mencionó anteriormente, el girasol se encuentra entre los tipos de semillas oleaginosas, lo que significa que contiene y se le puede extraer aceite, ya que tiene un 36% de ese elemento.
Además de aceite, el girasol posee cerca del 25% de proteínas, entre otros componentes saludables como vitaminas y minerales. De las vitaminas que posee, se destacan las E, B1, B2 y B3, mientras que los minerales que contiene en mayor proporción son el potasio, el hierro, el magnesio y el fósforo.
También se destaca el aporte de ácidos grasos omega 6, que contribuye al metabolismo celular y la prevención de enfermedades circulatorias y cardiovasculares.
Cabe destacar otro de los efectos del consumo de semillas de girasol que es la regulación del funcionamiento intestinal, lo cual implica que, ante problemas de estreñimiento, este tipo de alimento puede resultar una buena alternativa a los medicamentos para tal efecto.
Las semillas de calabaza se encuentran entre los alimentos que más se han incorporado a las recetas en los últimos años. Se consiguen sin problemas en cualquier dietética, y también las suelen vender como un componente más en los mix de semillas.
Lo más destacable de este tipo de semillas comestibles es que son una gran fuente de proteína: comiendo nada más que cien gramos se obtiene más del 50% de los requerimientos diarios de la misma.
También contienen ácidos grasos esenciales, como omega 3 y omega 6, que contribuyen a regular el colesterol y mejorar la circulación.
Además contienen vitaminas B y E, ácido fólico, fósforo, magnesio y hierro, y su consumo suele ser recomendado por los especialistas cuando el organismo necesita alguno de estos en mayor medida.
Por último, se puede mencionar que contiene cucurbitacina, que ayuda a eliminar parásitos intestinales.
Las semillas de lino constituyen otro tipo de semilla comestible que en los últimos años se ha puesto de moda entre los ingredientes de las recetas más saludables.
Se trata de un alimento rico en ALA, que es parte de los omega 3, y que además aporta otros nutrientes diversos como carbohidratos, fibra, proteínas, vitaminas B y E, calcio, magnesio, potasio y fósforo, entre otros.
Por todos sus componentes es que funcionan como antioxidantes, antiinflamatorios y anticoagulantes. También regula el funcionamiento digestivo en casos de estreñimiento y sensación de estómago hinchado.