El problema del cuello de botella en el testeo llegó a las oficinas del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires: Las fuentes que describen un panorama complicado también sostienen que el aislamiento de estas semanas será aprovechado para ejecutar "un plan de ampliación" de la capacidad de testeo.
Si bien allí no hay señales de saturación del sistema de testeo, hay otro indicador que llama la atención: la alta positividad. Se había estabilizado en 36% durante casi un mes, pero en las últimas tres semanas aumentó de manera continua y llegó a 43%. Aunque ahora está en retroceso, fue la positividad sostenida más alta del país.
¿Qué significa esto? Que cada vez más casos sospechosos terminan siendo Covid-19 positivos. Si la positividad aumenta, una interpretación posible es que el virus se esté contagiando con más velocidad de que lo que se pueden aumentar los testeos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que este indicador esté por arriba del 10% y por debajo del 20%. Si está por debajo del 10%, se está testeando en exceso, malgastando recursos. Si está por encima del 20%, se está testeando poco.
Sin embargo, la interpretación del gobierno porteño es distinta. "Nos parece lógico que suba la positividad porque estamos yendo a buscar los casos", explicó una fuente del gobierno porteño a A24.com.
Más allá de este debate, hay algo clave para entender la gravedad de la situación en la provincia: la positividad subió en las últimas semanas en ambos distritos, a ritmos semejantes. Y creció más en el territorio gobernado por Axel Kicillof. Sin embargo el colapso de procesamientos de hisopados solo se ve en la provincia y no en la ciudad.
En pocas palabras: según la recomendación de la OMS, lo ideal sería que tanto la provincia como la Ciudad hagan más testeos. Sin embargo, solo en la provincia se están registrando retrasos y problemas en el procesamiento de hisopados, según la base de datos oficial.
La misma aclara que es susceptible de contener errores en la carga manual de datos, que provienen del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS).
La consecuencia de este problema no solo es la subestimación en el conteo de casos confirmados, sino también la angustia de miles de personas que esperan el resultado de su test, en el mejor de los casos, desde hace cinco días -probablemente un aislamiento muy estricto- pero todavía no reciben respuesta de su gobierno.
También, al no saberse como casos confirmados, es más difícil intentar aislar a sus contactos estrechos que -de estar contagiados- también siguen propagando el virus.