Desde aquel doloroso momento, se dispuso a cumplir con la promesa que había hecho a su padre y "pelear por su vida". Fue tajante al sostener que alrededor del adicto, toda su familia se destruye.
Al ser consultado por lo más extremo que llegó a hacer para conseguir droga, dijo que en un viaje a Río de Janeiro, Brasil, en un arrebato de desesperación por obtener cocaína, se metió a las favelas: "A penas llegué, a las 3 de la mañana, con la camiseta del Nápoli, me fui con todo el bolso, la ropa. Conocí las famosas armas que solo se ven en las películas: las A47. No sabía si dejar las cosas en el taxi por si se iba, o bajarme y que me las roben con esas armas".
La defensa de las granjas de rehabilitación, como la que promocionaba Teto Medina
Tras la detención de Teto Medina, muchas fueron las familias que salieron a reclamar en favor de las granjas y el rol fundamental que cumplen en la rehabilitación de los adictos. Uno de los defensores de este tipo de comunidades fue Rodrigo Seivane: "Yo leía servidumbre... En las comunidades hay sectores: cocina, parque, economato, quincho. Te hacen cocinar, lavar platos, la ropa, hacerte la cama. Es lo que haces cuando no estás en los grupos".
Y continuó su relato: "Sé que si hubiese estado en la comunidad, mi viejo hubiese estado levantado y cortando el pasto conmigo. No es que no te dejan ir. Antes de que te dejen ir te van a hablar 300 personas para salvarte la vida".
Y puntualizó en dos panoramas: "Hay gente que está judicializada y no se puede ir. Si se van, hay que avisarle a la policía. Por otra parte, hay muchas quejas de las comunidades, pero esos que salen y hacen las denuncias, a las horas se están drogando".