La camioneta fue modificada con una cabina especial, piso reforzado de hierro y quebracho, alfombra roja, asiento giratorio blanco para el Sumo Pontífice y bancos laterales para sus acompañantes. El habitáculo fue equipado con cristales antibala y medidas de seguridad específicas, tras el atentado que había sufrido el Papa un año antes.
Un recorrido histórico y un vehículo emblemático
Pintado de blanco y con el escudo vaticano en sus puertas, el Papamóvil portaba banderas de Argentina y del Vaticano en su parte frontal. Juan Pablo II recorrió a bordo de esta unidad la autopista Ricchieri, la 25 de Mayo y varias calles de la Ciudad de Buenos Aires, saludando a los fieles a través de los cristales blindados.
Debido a su tamaño, la camioneta no formaba parte del Museo del Automóvil del ACA. La actual exposición representa la primera vez que el público puede observarla fuera de ámbitos restringidos.
Recuerdo de un vínculo histórico
El presidente del ACA, César Carman, señaló: “Siempre soñamos con poner a disposición de Francisco el Papamóvil que había usado Juan Pablo II en 1982, o diseñar uno nuevo”. En relación a la exhibición, afirmó: “Pensamos que era adecuado recordar los lazos históricos con la Santa Sede y la disposición de la institución para recibir al Santo Padre. Lamentablemente no pudo ser con Francisco, pero tal vez en el futuro podamos recibir a su sucesor”.