Marcos Alarcón es un chofer de la línea 21 de la empresa de transporte Xibi Xibi de Jujuy. La madrugada del domingo estaba trabajando por la zona de los boliches de la capital provincial. Cuando terminó su recorrido, encontró sobre el piso de una de las butacas delanteras del colectivo dos zapatos negros ubicados con delicadeza y precisión. Era el recuerdo y el olvido de una mujer que volvió a su casa descalza después de haber pasado la noche en un boliche.
