En el caso de la relación ternero/gordo, con picos entre septiembre y diciembre de cada año por la escasez de terneros de reposición, previo al comienzo de la nueva zafra, ya hubo años cercanos en que se superaron los niveles actuales de 1.45-1.50.
Embed
Fuente: Rosgan
Fuente: Rosgan
Sin embargo, en el caso del maíz, la relación insumo/producto es récord. “En lo que va del año la relación de compra se encareció un 30%, llegando a costar la tonelada de maíz unos 135kg de novillo”, detalla el informe. Y advierte que “las perspectivas para ambas variables se muestran sostenidas en los próximos meses”.
“El precio del maíz, tanto su valor internacional producto de la mayor demanda por parte de China, como su valor local en pesos con una moneda cada vez más devaluada respecto del dólar, mantendrán este insumo en valores locales relativos elevados, al menos hasta de ingreso de la nueva cosecha”, subraya.
En cuanto al valor del ternero, el Rosgan plantea que la disponibilidad de la categoría en esta época del año -noviembre a enero- representan apenas un 15% de la zafra total, por lo que también se esperan precios sostenidos.
Sin embargo, el mayor condicionante está dado por la cantidad de terneros que entregará la zafra 2021.
Al respecto la BCR evalúa que por la reducción del stock de hembras del año pasado (de 700 mil cabezas entre vacas y vaquillonas) y las menores pariciones y mayor mortandad de terneros por el clima de esta campaña “es muy factible esperar que la próxima zafra entregue cerca de 400 mil terneros menos, esto es, más de 15% de lo que ingresa todos los años a los feedlots”, expresó.
Demanda firme
En este escenario, los especialistas del Rosgan, ponen el acento sobre la demanda esperada de carne.
“La demanda externa sigue demostrando una gran firmeza. El número icónico del millón de toneladas exportadas parece ser cada vez más realista. En tanto que, el consumo interno ya poco terreno le queda por ceder, habiendo restringido su ingesta de carne a unos 50kg per cápita por año”, aseveró.
Esta situación de menor disponibilidad de hacienda y costos de alimentación crecientes, lleva nuevamente a planteos en relación a la eficiencia de los ciclos productivos, “algo que nuestros vecinos, tanto Uruguay como Brasil, también comenzaron a revisar”, sostuvo.
Como conclusión, el Rosgan consideró que “la intensificación de las recrías a campo no solo reduce los costos de engorde sino también nos posicionan correctamente en el sendero de sumar kilos de producción”.
“Este sin dudas será un punto clave para la sostenibilidad del negocio ganadero en los próximos años”, enfatizó.