En un difícil contexto para las industrias a nivel internacional por la pandemia y agravado por la bajante extrema de los ríos, la emergencia hídrica, los incendios forestales y las crisis económicas, la compañía belga Jan de Nul comenzó a realizar una obra de dragado en una zona crítica para la navegación en el tramo binacional, del río Paraguay, que nunca antes había sido intervenida.










