Respecto a los planteos que sobre la soberanía alimentaria, sostuvieron que "no se condicen con la realidad" dado que el mercado interno representa el 15% de la producción total del país y toda la producción de granos la realizan miles de productores que habitan en suelo argentino. "El concepto de soberanía alimentaria ha sido usado históricamente por países importadores para justificar restricciones a las exportaciones argentinas y perjudicar el empleo y el agregado de valor en el país".
Y concluyeron: "La eventual participación del Estado nacional en el sector no es necesaria ni conveniente, con el claro potencial de distorsionar y afectar una industria pujante y que ha sido ejemplo mundial de inversiones privadas en innovación y desarrollo, generándose el “cluster” agroexportador privado más grande del mundo mediante la estabilidad de reglas. La intervención del Estado no es el mensaje adecuado para la comunidad empresarial".
En caso de que el Estado continúe con su decisión de constituir una empresa estatal agroindustrial exportadora, solicitaron que se desempeñe bajo las mismas condiciones de igualdad ante la ley y las reglas del mercado. "Cualquier tratamiento diferencial en materia financiera, impositiva o de otra naturaleza generará graves consecuencias económicas y sociales en este sector industrial", afirmaron.