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El campo convocó a un paro, pero hay conversaciones con el Gobierno para reabrir las exportaciones de maíz

El campo convocó a un paro, pero hay conversaciones con el Gobierno para reabrir las exportaciones de maíz
Parte de la Mesa de Enlace convocó a un paro a partir del lunes

Mientras tres de las cuatro entidades que componen la Mesa de Enlace convocaron a un cese de comercialización de granos a partir del próximo lunes, las charlas entre funcionarios y representantes del sector productivo se suceden buscando revertir el cierre de las exportaciones de maíz, única forma de calmar las aguas.

Así lo confirmaron a A24.com Agro distintas fuertes de la producción y la agroindustria, quiénes aseguraron mantenerse en contacto permanente con los ministerios de Hacienda, Desarrollo Productivo y Agricultura.

De hecho, la medida de fuerza impulsada por las entidades estaba programada inicialmente para este miércoles, pero finalmente se postergó para darle tiempo al Gobierno de reabrir los registros de exportación del cereal.

Y no se trató de una idea de los ruralistas, sino de la respuesta a un llamado del titular de Agricultura, Luis Basterra, quien les habría dicho a los dirigentes de la Mesa de Enlace que el Gobierno estudiaba dar marcha atrás con la veda exportadora.

La clave para que esto se cumpla será encontrar argumentos válidos para que la opinión pública (y sobre todo las propias filas) no entienda la contramarcha como una claudicación oficial ante la presión de lo que el kirchnerismo definiría como “poderes concentrados”.

Y la tarea se hace más difícil después de que el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, advirtiera a la Mesa de Enlace que por más que se concrete un paro agropecuario, el Gobierno “no se va a mover ni un centímetro” de su decisión.

Lo cierto es que el cierre de las exportaciones de maíz dispuesto el 30 de diciembre provocó el rechazo de todo el sector agropecuario, desde los productores hasta la industria, y ni siquiera consiguió el apoyo de los sectores a quiénes supuestamente beneficia.

Incluso en las últimas horas, la Cámara Argentina de Feedlot, actividad mencionada por la comunicación oficial entre los favorecidos, sostuvo que “la intervención de los mercados no es un buena herramienta ni soluciona las cuestiones de fondo” y pidió que “se revea la medida”.

También el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), armado que el Gobierno erigió como interlocutor en la discusión de políticas sectoriales, le mandó una carta al Presidente Alberto Fernández planteándole que "cerrar exportaciones es el peor camino para contener la inflación o brindar garantías de seguridad alimentaria".

Las respuestas de los ministros Guzmán y Kulfas no se hicieron esperar. "Venimos hablando estos días para convencerlos de lo inoportuno del cierre de las exportaciones”, aseguró un integrante del CAA. Un dato no menor: entre las más de 50 entidades que lo conforman, están feedloteros, tamberos, productores de cerdos y pollos, todos altos consumidores de maíz.

Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires convocó para este miércoles a una reunión de diferentes actores de la cadena del maíz para “armar alguna propuesta” que le sirva al Gobierno como alternativa cierre de exportaciones, confiaron desde la entidad.

Credibilidad “de contado”

El martes por la tarde, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Sociedad Rural Argentina (SRA) y Federación Agraria (FAA) convocaron a un cese de comercialización de granos de 72 horas a partir del próximo lunes. Coninagro decidió no acompañar la medida de fuerza al considerar que había que seguir dialogando con el Gobierno.

“No es momento de parar, pero sí de reclamar. No adherir al cese de comercialización es una medida a favor del país, no a favor del Gobierno”, comentó el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto.

De hecho, apenas comenzada la reunión de la Mesa de Enlace, trascendió que Iannizzotto había llegado al encuentro con el mandato de las Federaciones que componen su entidad de evitar la medida de fuerza.

Según confiaron algunos dirigentes, las dos horas del encuentro virtual transcurrieron entre el intento de convencerlo de que acepte la medida de fuerza y el suyo propio, hacia los demás, de impulsar una nueva instancia de diálogo con el Gobierno.

¿Eso significa que los cooperativistas no coinciden con el reclamo del resto de la Mesa de Enlace? “No, coinciden, pero quieren proponer diálogo primero... y a nosotros se nos acabó el crédito, ahora es todo de contado”, graficó otro dirigente.

Según habían dejado trascender el lunes desde las entidades, el paro agropecuario iba a comenzar el miércoles 6 de enero, pero el llamado de Basterra planteando la posibilidad de rever la medida postergó la fecha de inicio.

En ese sentido, se espera que el Gobierno convoque a una reunión para el jueves, donde anuncie que, en vistas de una nueva revisión del flujo de producción y ventas, el saldo exportable pendiente de comercialización sería mayor al estimado días atrás (4,27 millones de toneladas) por lo que se podría proceder a la reapertura de las exportaciones.

De hecho, en el comunicado que anunció su cierre, Agricultura dejó abierta esa posibilidad. “Eventualmente y en función de cómo evolucione la oferta y la demanda, así como de las perspectivas de la cosecha de maíz 2020/21, esta cartera evaluará la reapertura del registro”, concluye el parte de prensa del 30 de diciembre.

Presión autoconvocada

Y mientras el Gobierno va y viene con sus decisiones y la Mesa de Enlace no logra una propuesta conjunta, los productores autoconvocados comenzarán este miércoles una serie de asambleas en señal de protesta.

El primer turno será hoy en Bell Ville, Córdoba. Pero habrá más encuentros: el 7 en Pergamino, el 8 en el cruce AO 12 y 34 y el 9 en el cruce Ruta N9 y 178, en Armstrong, Santa Fe.

Además, la Asociación Argentina de Productores Autoconvocados (AAPA) instó a los productores a “no aceptar precios de maíz inferiores a los $ 19.074,92 por tonelada”. El valor surge del “precio FOB de los puertos argentinos” menos los gastos de comercialización, multiplicados por el tipo de cambio oficial comprador. Es decir, con este pedido se desconoce además el peso de los derechos de exportación del producto, actualmente en 12%.

“Lo que debemos saber todos los productores es que cerradas las exportaciones de maíz, dejan de existir los derechos de exportación para el cereal, por lo que los compradores no deben descontarlo del precio”, afirma AAPA.

El valor propuesto por los autoconvocados está lejos del precio pizarra establecido por la Cámara Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario para el 30 de diciembre, de $ 17.000 por tonelada.

La sinrazón

Lo que nadie puede explicar aún es por qué se tomó una medida este tipo que, además de no tener ningún efecto concreto sobre la inflación, se sabía que iba a generar tan amplio rechazo del agro.

¿Por qué no tendría efecto frente a los consumidores? De acuerdo al último relevamiento de la composición del precio final de alimentos básicos que elabora la Fundación FADA, el costo del maíz representaba en agosto menos del 5% de lo que los consumidores pagan por el pan o por la carne vacuna. Esto da la pauta de que por más fuerte que sea la baja en el precio del maíz, su traslado al consumidor será mínimo.

Tampoco se ve que el pollo esté registrando una escalada inflacionaria. De acuerdo al IPC-Indec de noviembre, su precio acumulaba una suba interanual del 32%, cuatro puntos por debajo del movimiento de precios del conjunto de la economía.

Una de las impulsoras de la veda exportadora sería la Secretaria de Gobierno, Paula Español, que está encontrando objeciones de distintos sectores en renovar el programa de precios cuidados. El impacto del maíz en sus costos, sería el principal argumento.

Pero la hipótesis preferida de los ruralistas es atribuir el cierre de exportaciones a un capítulo más de la disputa entre el ala K y el ala A del Gobierno. Una situación que hace rato colmó la paciencia de los productores agropecuarios.

por Marcos Lopez Arriazu
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