Pero también se sumaron a la polémica de esta semana que derivó en la reunión del miércoles entre la Mesa de Enlace y el Gobierno, apuntando también contra la carga de impuestos a la producción y asegurando que “el sector no es formador de precios”.
“Está demostrado que la incidencia de la producción primaria en el valor final de los alimentos es mínima. Las distorsiones y los sobrecostos están en los intermediarios y en otros eslabones de la cadena", sostuvieron. Y agregaron que “según el Índice de Precios en Origen y Destino” (IPOD) de enero, los precios de los productos frutihortícolas aumentaron 6,09 veces desde que salieron del campo hasta que llegaron a la góndola”.
Justamente basándose en el IPOD, que elabora la CAME, afirman que el productor participa, en promedio, de un 25% en el precio final de un producto, mientras que el Estado lo hace, también promediando, en un 32%. Incluso, sostienen, hay casos en los que ese porcentaje del productor solo llega al 7,5% y otros en los que el del Estado alcanza hasta un 40%.
“En este sentido, CAME también plantea aliviar la carga tributaria que pesa sobre los productores frutihortícolas para mejorar el margen de rentabilidad del sector y, en definitiva, aumentar la producción y el empleo genuino. Venimos fomentando hace años un ‘Comercio Justo’ que permita un sistema solidario y alternativo al convencional con el objetivo de aumentar la producción”, manifestaron los representantes de la Cámara.
También reforzaron la idea de alentar el consumo de alimentos saludables de estación “para evitar abusos comerciales fomentando, por ejemplo, la compra de productos frescos sustitutivos”.