“En función del conocimiento científico actualmente disponible y de los requisitos y criterios internacionales aceptados, no se encuentran reparos para la aprobación para consumo humano y animal”, aseguraron los funcionarios.
Entendieron que dicamba “proporcionaría una muy valiosa y necesaria herramienta para avanzar con el control del creciente y acuciante problema de malezas y biotipos resistentes al glifosato en el cultivo de maíz”.
“Podría contribuir a incrementar la rotación con gramíneas en áreas con predominancia de monocultivo de soja, mejorando por ende la sustentabilidad del sistema agrícola”, agregaron.
La Secretaría liderada por Alós resolvió la autorización de la comercialización de la semilla resistente a dicamba más los subproductos derivados de ésta, “provenientes del maíz genéticamente modificado”, a la vez que ordenó a Monsanto Argentina S.R.L el suministro inmediato de toda nueva información recogida en la materia.
Pero advirtió: “La presente medida quedará sin efecto si, a criterio de la autoridad competente, existe nueva información científico-técnica que invalida las conclusiones científicas en las que se basaron los dictámenes que sirven de antecedente a la presente autorización”.