Clima y cultivos

La Niña cobra fuerza y se prevé un fin de año con pocas lluvias

Los especialistas hablan de un "65% o 70%" de probabilidades para que regrese uno de los fenómenos climáticos que más preocupa a los productores agropecuarios.
El regreso de La Niña

El regreso de La Niña, un escenario que no ayuda a la humedad que esperan los productores agropecuarios. 

Con el segundo semestre del año en marcha, una campaña fina que ya culminó su etapa de siembra y con gran parte de los productores agropecuarios que empiezan a definir su estrategia para los cultivos de verano, uno de los nombres que menos simpatía genera se coló entre las estimaciones previas: La Niña. El evento climático que ralentiza las precipitaciones y afecta a la humedad de los suelos tiene casi un 70% de probabilidades de materializarse y es una preocupación de cara al último trimestre del 2021.

“Es un escenario que no es el mejor, porque estamos en una situación complicada. Muchos sectores han estado complicados por las faltas de lluvias en el Norte y otros por lluvias violentas, como las que ocurrieron en Saladillo hace poco. Ya empieza a haber complicaciones, y en la perspectiva del largo plazo esa situaciones se acentúan porque estamos hablando de la posibilidad de ir nuevamente a un evento de La Niña, como el año pasado, y eso complica el horizonte”, explicó el meteorólogo Leonardo de Benedictis, en diálogo con La Red Rural (AM 910).

https://twitter.com/SurTormentas/status/1424538181513498625

Según De Benedictis, en términos de probabilidad el escenario de Niña podría materializarse en un “65% a 70%” .

“El problema es que si no vamos a un evento Niña y todo queda en una condición neutral, esa condición neutral será con características frías, y que en términos de circulación va a ser prácticamente lo mismo. Y ese es el tema fundamental, porque no es que si no vamos a La Niña vamos al Niño. No se trata de una cosa o la otra. Es una situación que está al límite porque es un evento de la Niña que debería tener características de débil intensidad, o en un escenario de evento neutral de frío”, agregó el meteorólogo.

https://twitter.com/panita__pana/status/1424585844736811012

Todos miran al último trimestre

Los últimos meses del año, aquellos en los que los productores agropecuarios lanzan su campaña del año siguiente, está hoy a la espera de lo que surja de las indicaciones climáticas. “La perspectiva y el temor del productor es que en el mediano y largo plazo tendremos características de lluvias erráticas, pero no es que no va a llover nunca más, sino que el tema es lo irregular de esas lluvias”, remarcó.

“Los eventos erráticos serán una de las características de la campaña que vendrá”, afirmó De Benedictis.

Parte de este escenario es el que estiman en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). En plena campaña triguera, la entidad rosarina disminuyó su estimación productiva de trigo a causa de que ya ven venir un final de la fina con menores rangos de humedad que los pensados para el inicio, con su consecuente impacto en la humedad de los suelos y en el rinde de cada lote.

“Con 100.00 hectáreas más, el horizonte debería ser de casi 21 Mtn si se tiene en cuenta pérdidas de área en torno a las 200.000 hectáreas y el rinde promedio nacional de los últimos 5 años: 31 qq/ha. Pero el escenario de normalidad climática se aleja por los problemas de falta agua y la proyección baja a 20,1 Mtn”, señalaron la semana pasada desde BCR.

Leo de benedictis.jpeg
De Benedictis explicó los detalles que tendría un escenario de La Niña.

De Benedictis explicó los detalles que tendría un escenario de La Niña.

¿Qué es La Niña? ¿Qué es El Niño?

Lo que los especialistas detallan es que un evento de tipo “La Niña” está relacionado a la ausencia de humedad en una zona determinada, y por caso, en la zona núcleo de la Pampa húmeda, la región más importante para el país en términos de productividad en los suelos.

“Recordemos que siempre, al hablar de Niño o de Niña estamos hablando de circulación y eso genera la distribución de la humedad a nivel planetario. Y generalmente ese tipo de circulación inhibe el ingreso de humedad hacia nuestro sector”, explicó De Benedictis ante la consulta de A24.com Agro.

“Esos efectos se padecen más que nada en la zona del norte de Buenos Aires, en el Litoral, sectores del este de Córdoba y otras zonas fuertes de la producción que también padecerán menor presencia de humedad”, detalló.

Sin embargo La Niña tiene su contracara: el fenómeno de El Niño es lo inverso a la falta de lluvias y ante un escenario así lo que se produce es una abundancia de agua en los suelos a causa de las precipitaciones, con valores muy por encima de los habituales.

“El mundo entero sufre los problemas de La Niña como del Niño, son eventos a nivel planetario y no se trata de algo local. Para el caso de la Niña se ven efectos en Australia, África, Europa, etc”, agregó.

¿Alguna relación con el cambio climático? Para los especialistas, aún es apresurado vincular a los dos fenómenos con las consecuencias del calentamiento global y el consecuente cambio climático en distintas partes del mundo.

“Todavía no se observa una correlación”, remarcó un analista consultado por este medio.

El agua de los ríos

El nivel de las aguas del río Paraná es un factor esencial para el desarrollo de las operaciones en la exportación. Y que hoy en día genera una alta preocupación por los sobrecostos que deparan en logística.

“Esa situación el tema del Paraná está asociada a la situación de sequía que tuvo Brasil en toda la zona de la cuenca del Paraná. El nivel del río empezó a declinar en 2019, pero ahí no había problemas porque en ese momento era muy alto y entonces no había inconvenientes, pero a partir de ahí empezó a mostrar esa falta de aporte de agua y caudal y empezó a bajar lentamente y empezó a preocupar”, remarcó De Benedictis.

“Brasil siempre tiene esos periodos de “lluvia y no lluvia”, esos 6 meses de marzo a septiembre sin precipitaciones y eso hace que lo más complicado sea ahora en septiembre y octubre, y que a partir de allí empecemos a ver una situación un poquito mejor”, explicó.

Otro de los puntos críticos está en la zona norte de la Patagonia. Los ríos de agua que proviene del deshielo de la cordillera de Los Andes, principalmente el Colorado y el Negro, que alimentan con riego a las producciones del Alto Valle en Río Negro y del Valle del Río Colorado en La Pampa y Buenos Aires tienen una sequía que afecta seriamente a las producciones actuales. Pero que también desalienta de cara a lo que viene.

“Prácticamente en julio y agosto no hubieron nevadas. Pensando en el verano, estarán complicados esos ríos porque se alimentan de los deshielos”, graficó De Benedictis.