“Las últimas lluvias del pasado fin de semana, se focalizaron en el centro este bonaerense: el epicentro fue en Saladillo que superó los 120 milímetros con granizo, anegamientos y destrozos por los fuertes vientos. Las tormentas sirvieron para recomponer las reservas del NE bonaerense pero no alcanzaron la franja oeste, y al núcleo triguero del sureste dónde se aumenta la escasez de agua”, remarcaron.
Por otro lado, una buena parte del Norte del país ya presenta problemas hídricos: se trata del norte cordobés, Chaco, Santiago del Estero y Tucumán, donde una fuerte desecación ya pone a más de 300.000 hectáreas trigueras en condiciones regulares.
En Chaco incluso hubo sitios que ya tienen calificaciones menos felices. Hubo “heladas negras” en los trigos de allí y la intensa circulación de aire frío del 29 de julio invirtió la distribución territorial de los registros bajo cero, dejando valores de hasta -7ºC con humedad ambiental muy baja. “No se recuperan, están muy feos”, explicaron los agrónomos. “En este momento los primeros lotes de trigo quieren encañar pero la falta de agua y la fuerte helada dejó al 30% de los trigos, unas 42.000 hectáreas, en condiciones regulares a malas. En la zona hay problemas de pulgones y llama la atención la rara presencia de arañuela atacando trigo”, contaron.
Campo. Soja.jpg
La soja viene en baja y el área sembrada perdió el 20% de su superficie.
Soja, con una quinta parte menos
En todo el país la siembra de soja perdería cerca de 500.000 hectáreas. La primera estimación de la oleaginosa muestra que 16,4 M/has sería la superficie cultivada, lo que significa un 3% menos a lo que tuvo el ciclo anterior. Es, a la vez, un 20% menos de lo que se sembró en la campaña 2014/15.
“La caída puede ser mayor”, reconocieron desde la Bolsa rosarina.
“En Santa Fe se dejarían de sembrar más de 100.000 hectáreas, mientras que en Córdoba y en Buenos Aires la caída estaría en el orden de 200.000 hectáreas. Las principales razones son los márgenes actuales menores que el maíz, rindes que en los últimos dos ciclos consecutivos se han comportado peor que el cereal ante un escenario de falta de agua y el mayor peso impositivo con el que carga la oleaginosa”, dijeron.
De ese modo, la proyección productiva se ubica en torno a las 49 millones de toneladas.