El otro 42% restante, en tanto, son las menudencias que despiertan los reclamos de los matarifes.
"Solo nos pagan aproximadamente $5.000 por esa mercadería. Recuperamos menos del 5% por algo que otros salen a comercializar", remarcó Adriel Suelves, matarife y secretario de CAMyA.
La cadena de comercialización del "subproducto"
Los “subproductos” vacunos, en la práctica, son una herramienta fundamental para los matarifes a la hora de negociar con las carnicerías por el valor de la mercadería descargada. Cuanto mejor precio se le paga al matarife por las menudencias, mayor margen para negociar precio con el carnicero de barrio. Y este último quedaría con más libertad para no trasladar precios al consumidor.
"El tema de los precios obviamente interviene en los subproductos. De un animal de 400 kilos nos quedamos con 220 kilos de carne, ¿y con los otros 180 qué pasa? Nadie habla de eso. Vos comprás todo el animal y después tenés que ver a quién le vendés lo que no le vendés al carnicero. En este momento los actores que compran eso son muy pocos", explicó Suelves.
Incluso desde CAMyA difundieron un sondeo propio en el que aseguran que varias categorías que comprenden a los subproductos vacunos cayeron en valor.
Uno de los productos que marcan como en baja es el del cuero: se trata de una actividad cuyo rinde se estima en 15,50% y que su valor menguó desde los $63 por kilo a $48. En una pieza de 200 kilos, entonces, el total obtenido es de $1488.
Para las otras categorías las pérdidas son más bajas o se mantuvieron: $3 de pérdida por kilo en las menudencias (de $18 a $15), mientras que sebo ($34), pata y cabeza ($7), y sangre ($9) se mantuvieron en el mismo nivel.
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Los matarifes explicaron que el 42% aproximado de un animal no forma parte de la carne que se vende al consumo, pero reclaman por ese precio.
"La solución es que salga a la vista de todos quiénes son los que comercializan esos subproductos. Esto terminaría con el problema porque hay solo 2 o 3 firmas grandes en el país que exportan menudencias. Y en el sebo y el hueso estamos hablando de una sola empresa", manifestó Suelves, quien explicó que son las industrias curtiembres las que fijan el precio que luego las plantas faenadoras imponen al matarife.
Y agregó: "Ahora la hacienda aumentó nuevamente tras las elecciones, pero el subproducto vale lo mismo que en enero de este año".
"Siempre está en la lupa el precio de la carne, pero nunca pasa eso con el precio de las cueros y el resto de las menudencias. Estos números nos matan", se lamentó el matarife Suelves.