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El salto en la siembra del girasol podría materializarse si es que el clima y los mercados finalmente acompañan.
Lo que también destacaron es que el girasol se desempeña mejor que otros cultivos de verano en situaciones de clima neutral a seco. Por eso, frente a este panorama, se proyecta una superficie total de 1.800.000 hectáreas para la nueva campaña.
“En el transcurso del último mes, la escasez de lluvias ha reducido las reservas hídricas. Sin embargo, el descenso de las temperaturas y la reducción de horas de sol propias de esta época del año favorecen la conservación de la humedad remanente. No obstante, la humedad en el estrato superficial es determinante a la hora de decidir avanzar con la siembra”, destacaron.
Y agregaron: “La actual proyección refleja una expansión interanual del área sembrada del 38,5 %, es decir, unas 500.000 hectáreas por encima al ciclo previo, y un incremento del 11,8 % en comparación al promedio del último quinquenio”.
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La evolución del precio de los insumos, algo que los productores de girasol revisan antes de lanzarse a la nueva campaña.
El partido del mercado
En relación al mercado, desde la Bolsa porteña destacaron que actualmente los precios domésticos aún superan los máximos registros para esa época del año, y que los márgenes continúan por encima de la campaña previa.
“Y respecto del plano internacional, debe tenerse en cuenta que lo acontecido en el mercado de aceites vegetales es determinante en el precio del girasol, cuyo principal destino es precisamente la elaboración de aceite. Particularmente, el aceite de girasol tiene la función de equilibrar este mercado, siendo la variable de ajuste frente a lo que sucede con los aceites de palma y soja. La menor demanda de biocombustibles registrada en los últimos meses resultó en una sobre oferta de aceites vegetales, que según el USDA para el 2021/22 se proyecta en 239 Mtn (+3% i.c.), generando una presión a la baja en los precios”, sostuvieron.