En la sentencia emitida por el juez Manuel Ayán, a cargo del juicio abreviado, se detalló que en la etapa de instrucción del proceso “los acusados reconocieron de manera libre y voluntaria su participación dolosa en el delito, esto es, haber tomado parte de la organización criminal que se dedicaba a ofrecer unas supuestas criptomonedas”.
Además, el fallo detalla que se probó que las criptomonedas que se ofrecían como una oportunidad de negocio rentable, no existían como tal. “No eran reales”, sino que eran parte de un “ardid utilizado por los imputados para disimular una estafa piramidal ”.
Criptomonedas: cómo era la estafa piramidal
A través del fallo, se pudo conocer que los condenados “entregaban supuestos tokens a las víctimas, a cambio de sus erogaciones”; pero que “no tenían ningún valor fuera del ecosistema creado por la propia organización”, que se trataba de la plataforma DealShaker.
Mediante esa estrategia, con grandes inversiones en publicidad y promesas de respaldo internacional, se captó el masivo interés de los inversores que recibían ganancias de dinero, mediante el sistema conocido como estafa piramidal, hasta que dejaron de percibir los beneficios.