Los perpetradores utilizaron ventanas emergentes para engañar a las víctimas, haciéndoles creer que sus computadoras estaban comprometidas, lo que las llevó a comunicarse con el soporte técnico. Luego, se obligó a las víctimas a pensar que sus cuentas bancarias estaban en peligro, lo que llevó a que los fondos se convirtieran en criptomonedas para, supuestamente, protegerlas de los piratas informáticos. Estos fondos fueron transferidos a billeteras de moneda virtual controladas por los perpetradores.
“La incautación de Tether (USDT) por valor de 1,4 millones de dólares marca un hito importante en nuestros esfuerzos continuos para defender la integridad en esta industria en rápida evolución”, dijo Paolo Ardoino, director ejecutivo de Tether. Y destacó que “junto con las agencias encargadas de hacer cumplir la ley en todo el mundo, continuaremos liderando la tarea de fomentar un entorno más seguro y protegido”.