Así como las personas ven valor en el dinero fiat porque confían en los gobiernos, los usuarios aprecian cada vez más las monedas digitales a medida que ganan confianza en la tecnología que las sustenta. El valor proviene de un código abierto disponible para todos aquellos que quieran verificarlo por sí mismos, lo que elimina la necesidad de confiar en terceros.
El otro componente de valor de una moneda es el nivel de aceptación y adopción. Si bien la adopción cripto como medio de pago aún puede ser limitada, su aceptación y uso crecen año tras año. Además, los activos basados en contratos inteligentes se pueden usar también para crear un número prácticamente ilimitado de utilidades en el mundo en línea, entre ellas, la gobernanza distribuida, el arte digital, los productos financieros novedosos y experiencias virtuales únicas, por nombrar solo algunos.
Quienes señalan que “las criptomonedas no son dinero real”, asumen que los activos digitales no se usan para realizar las compras diarias. Sin embargo, desde el famoso primer intercambio de Bitcoin por un producto tangible (dos pizzas), en 2010, personas de todo el mundo han estado usando las cripto para comprar productos y servicios, a menudo esenciales, en situaciones y lugares donde no se dispone fácilmente de dinero fiat.
De esta manera, se cae el Mito. Y la realidad indica que el valor de una moneda, ya sea fiat o digital, proviene de la aceptación y adopción masiva. Este es el caso de los activos digitales, ya que las tasas de aceptación van en aumento de manera consistente, al tiempo que también se utilizan para comprar y vender activos y materias primas del mundo real a diario.
Mito 2: las criptomonedas son inseguras
Los detractores de las criptomonedas sostienen que el ecosistema de activos digitales no es seguro porque es anónimo, poco confiable y muy utilizado por los delincuentes. Como resultado, muchas personas que apenas conocen las cripto creen que todo el espacio es, de alguna manera, inseguro por naturaleza y que su uso principal es permitir que actores deshonestos roben, estafen y laven dinero.
Esta narrativa sobre el sector cripto no solo es injusta, sino que también es incorrecta. La gran mayoría de los actores en el sector son ciudadanos que cumplen con la ley y negocios legítimos que utilizan los activos digitales como un medio para realizar transferencias de valor en línea seguras y eficientes. Además, los actores responsables en el sector también cuentan con fuertes sistemas de seguridad que garantizan la protección del usuario.
¿Qué tantos delitos ocurren en la blockchain? Según el Informe 2022 de la cripto delincuencia publicado por Chainalysis en 2021, la actividad delictiva representó solo el 0,15% de todas las transacciones en criptomonedas; es decir, se redujo con respecto al 0,62% reportado en el año 2020.
Es verdad que las direcciones de criptomonedas ilícitas recibieron 14 mil millones de dólares ese año, pero esto es insignificante en comparación con los aproximadamente 2 billones de dólares en moneda fiat ilegales (o alrededor del 5% del PIB mundial) que pasan por el lavado de dinero anualmente a través del sistema financiero tradicional.
Lo cierto es que la actividad ilícita constituye una parte muy pequeña del volumen total de transacciones en la blockchain, y esto sucede por una buena razón: usar las criptomonedas es simplemente una muy mala manera de cubrir las huellas de un crimen. La transparencia de la blockchain es una de sus principales características, no un defecto. Cada transacción deja un rastro permanente de registros inalterables, lo que permite que cualquier persona pueda rastrear la fuente y el movimiento de los fondos.
Las instituciones financieras tradicionales han tenido más de un siglo para establecer y perfeccionar procesos y procedimientos para el cumplimiento normativo. Sin embargo, la nueva industria de las criptomonedas las está superando rápidamente a pesar de haber surgido hace un poco más de una década.
Es un hecho: con marcos regulatorios adecuados, la tecnología blockchain puede ofrecer una seguridad superior en comparación con las finanzas tradicionales.
Por todo esto, es necesario desterrar la noción falsa de que el cibercrimen va en aumento e imponer una nueva narrativa basada en la evidencia sobre la seguridad y el cumplimiento normativo de las criptomonedas.