Con más de 100 vuelos al año, Franco destacó objetos como el antifaz para dormir, auriculares y su pasaporte argentino como indispensables para su vida itinerante. Además, eligió su bicicleta como esencial: “Me gusta desconectar y estar en contacto con la naturaleza”.
Entre sus elecciones llamó la atención el Açaí, una fruta brasileña que disfruta como helado con toppings. “Lo como todos los días. Cuando estoy de carrera lo extraño porque no lo puedo comer en todos lados”, explicó. También confesó su amor por los alfajores, que siempre lleva consigo tras sus visitas a la Argentina.
El casco no podía faltar en la lista. Es el objeto que simboliza su carrera como piloto y su dedicación al automovilismo desde muy joven.
Colapinto aprovechó la oportunidad para destacar la belleza de su país: “La Patagonia y el norte me sorprendieron mucho. Hay paisajes impresionantes y una cultura muy distinta. Me encantaría recorrer y conocer más de mi país”.
Con cada detalle, Franco Colapinto demuestra que, a pesar de competir en la categoría más exigente del automovilismo, lleva consigo la esencia de su tierra natal a cada rincón del mundo.